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Frutas, tubérculos y granos, los alimentos que se encarecerán por exceso de lluvias
Cultivos de ciclo corto como patilla, melón, maracuyá, plátano, ñame y yuca serán los más afectados por las precipitaciones, lo que provocará un alza de los precios
Tal parece que la campana de medianoche del 31 de diciembre no solo dio rienda suelta al año nuevo, sino también a las lluvias. En lo corrido de 2026, las precipitaciones se han incrementado 64,6% y, según informó el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam, se prevé que continúen hasta marzo o mayo.
Pero, como dice el dicho, cuando el río suena piedras lleva: pese a que las lluvias han permitido que los embalses mantengan niveles superiores a 80%, el transporte y el agro muestran otra cara de la moneda y dan indicios de que el precio de alimentos como frutas y tubérculos podría aumentar en los próximos días por las afectaciones generadas en la mayoría de cultivos.
Sobre este punto, Douglas Eduardo Molina, profesor e investigador en temas ambientales de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, Unad, indicó que los cambios bruscos de temperatura y el exceso de humedad impactan negativamente los cultivos de ciclo corto, provocando alteraciones en su fenología y acelerando su maduración prematura. “Este tipo de fluctuaciones térmicas generan estrés hídrico, disminuyen rendimientos, aumentan la vulnerabilidad frente a plagas y comprometen la seguridad alimentaria en zonas altoandinas”, agregó Molina.
En razón de eso, los cultivos que más se verán afectados son aquellos que se sembraron entre octubre y noviembre del año pasado y están por sacar cosecha este mes, entre los que se encuentran arroz, patilla y melón. También correrá riesgo la producción de leche en zonas de mayor inundación.
Con respecto a cuándo se sentirá el impacto en el bolsillo, Indalecio Dangond, consultor en crédito de fomento agropecuario, afirmó que “sin duda alguna, entre los próximos ocho y quince días, ya se estará viendo el alza del precio de todos estos alimentos”.
Y la lista sigue. A estos productos se suman algunos tubérculos, a excepción de la papa que, por estar en temporada de siembra, resulta beneficiada por las lluvias. Dangond precisó que “las grandes inundaciones se dieron en el departamento de Córdoba, en donde los cultivos de banano podrán verse afectados si los agricultores no tienen sistemas de drenaje. En esas zonas, también se verán afectadas muchísimas hectáreas de plátano, coco, yuca y ñame: alimentos que también subirían de precio”.
Pero el problema no se queda ahí, pues la persistencia en las precipitaciones también tiene incidencia en cultivos de maíz y fríjol de las regiones Orinoquía y Andina, dificultando la operación, haciéndolos más vulnerables a riesgos que deterioren la calidad del grano y generando mayores presiones fitosanitarias asociadas a hongos.
Arnulfo Trujillo, gerente general de Fenalce, indicó que, si bien hasta el momento no se evidencian incrementos generalizados asociados a las lluvias, por lo menos en el caso del maíz, gracias a que la oferta se ha mantenido activa; “en el caso del fríjol, las afectaciones de calidad y los retrasos en cosecha provocarán ajustes puntuales en el mercado, especialmente en zonas con menor disponibilidad de grano, los cuales se podrán reflejar en el precio”.
Esta tesis también la respaldó Álvaro Palacio, presidente de Asohofrucol, quien se refirió específicamente a las alertas en el Urabá antioqueño y todo el Eje Cafetero. “Allá está lloviendo mucho y eso lleva a que el ciclo vegetativo de las plantas se haga más extenso. En 14, 16 o 17 meses, se van a atrasar las cosechas de plátano y no va haber la producción que tiene el Urabá normalmente. Eso puede encarecer los precios”.

Las fuertes lluvias de enero y lo que va de febrero han dejado principales afectaciones en las zonas productoras que están ubicadas en las regiones Orinoquía, Caribe y Andina, en las cuales el exceso de humedad condiciona las labores agrícolas tanto en la temporada de cosecha como en el cierre.
Trujillo aseguró que “las mayores afectaciones se han reportado en Córdoba, Tolima, Cundinamarca, Boyacá (Valle de Tenza), Piedemonte llanero, Valle del Cauca y algunas zonas de la Orinoquía”.
En el caso de Córdoba, uno de los departamentos sobre el que más ha alertado el Ideam y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Ungrd, las lluvias intensas han mantenido registros superiores a 200mm y han provocado inundaciones en lotes de fríjol cabecita negra; mientras que en Tolima y Valle del Cauca, las precipitaciones y los días nublados han llevado a que los tiempos de cosecha se retrasen.
“En Cundinamarca y Boyacá, especialmente para fríjol bola roja y fríjol cargamanto rojo, el exceso de humedad ha impedido el ingreso a los lotes y ha deteriorado la presentación del grano”, advirtió Trujillo.
Por su parte, Palacio señaló que los territorios en que el sector hortofrutícula se ha visto más impactado son el Caribe y el Pacífico. “En el Urabá antioqueño, hay alrededor de 32.000 hectáreas de plátano sembradas, con una producción anual estimada de 300.000 toneladas que están siendo afectadas. También se registran 32.000 hectáreas de plátano y cerca de 7.000 hectáreas de maracuyá”, detalló el presidente de Asohofrucol. Puntualmente en Nariño, los problemas generados por las lluvias recaen sobre cultivos de hortalizas, aguacate Hass y lima ácida tahití.
De cara a 2026 y partiendo de que el Ideam proyecta que las precipitaciones se mantengan por más tiempo debido a la incidencia de un frente frío y de unos vientos helados, Dangond resaltó que, aunque algunos cultivos serán impactados y se encarecerán sus precios, “esto va a hacer que, en este semestre, los agricultores se animen a ampliar sus proyectos productivos de siembra de cultivos semestrales o de ciclo corto, con el fin de aprovechar este buen momento del régimen de lluvia”.
Ideam explicó que el aumento de las precipitaciones se ha relacionado con la incidencia de un frente frío y, de acuerdo con su más reciente Informe de Predicción Climática a corto, mediano y largo plazo, pese a que entre enero y marzo, se proyecta que el país transitará hacia una fase climática neutral, La Niña aún podría dejar efectos residuales al inicio del trimestre marzo-mayo. Sobre el segundo semestre, la entidad advirtió que existe más probabilidad de que aparezcan condiciones de El Niño; sin embargo, no es un panorama muy seguro.
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