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Analistas 17/11/2017

Pilar de la democracia

Sergio Mutis Caballero
Presidente Grupo Valor

El Banco Mundial acaba de ratificar que la educación de una generación puede determinar el éxito de la siguiente. Tan destacada afirmación se consolida con educación de calidad y alta cobertura. La educación pública gratuita en etapa escolar es fundamental. La institucionalidad y mejor presupuesto para la educación superior en universidades públicas es un complemento inaplazable.

Las universidades públicas con influencia tanto nacional como regional, son el mejor soporte para el propósito de mejora colectiva. Tanto que, universidades públicas como la Universidad Nacional en Bogotá, que cuenta con siglo y medio formando destacados líderes nacionales, o la Universidad de Antioquia que ha dado en su rigor académico y sus egresados, soporte de laboriosidad paisa, son ejemplo de ello.

La Universidad del Valle ha tenido positiva influencia en el occidente colombiano. En el nororiente la Universidad Industrial de Santander -UIS, ha sido instrumento para la creación y crecimiento de la clase media e impulsadora del fenómeno económico de Bucaramanga. Otras instituciones ubicadas en el ranking de las mejores 20 del país, como las universidades Distrital, Tecnológica de Pereira, Cauca, Cartagena, Caldas y Tolima, han sido importantes en la generación de oportunidades a personas de bajos ingresos y a estudiantes con capacidad superior para su formación profesional.

Egresados de las mencionadas universidades, han contribuido al desarrollo del país y a formar familias con gusto por construir conocimiento, generadores de importantes emprendimientos, con ciudadanos de buen desempeño laboral. La educación de calidad disminuye las grandes diferencias sociales. La educación es la base del desarrollo y principal pilar de la democracia.

El programa “Ser Pilo Paga”, tanto en filosofía como en la práctica, permite acceder a estudiantes de bajos recursos a universidades acreditadas, públicas y privadas. Este programa no debe morder el presupuesto de las universidades públicas. Debe sumar al necesario crecimiento de recursos para éstas, por supuesto gastando mejor. Los recursos públicos en educación promueven la equidad.

Incluso, si el estudiante “Pilo” escoge una institución pública, el subsidio que el programa paga a la universidad debería ser el equivalente a la matrícula de una universidad privada de alta calidad, como las universidades de Los Andes, la Javeriana, la del Norte o del Rosario, que encabezan las mejores instituciones de educación superior del país. Así se le inyectan recursos públicos adicionales a universidades públicas acreditadas.

Hoy se estima que Colombia destina 4,1% del Producto Interno Bruto -PIB- a la educación pública; si bien ha crecido de manera importante, es inferior al promedio mundial que se acerca al 5% del PIB. Países vecinos como Brasil, Argentina y Costa Rica, destinan cerca del 8% de su PIB en gasto de educación.

La alta deserción de los estudiantes que tienen la oportunidad de ingresar a la educación superior pública hay que controlarla. Así como la Contraloría revisa detrimentos patrimoniales de las entidades públicas, las propias universidades y el Ministerio de Educación deberían contribuir a que se disminuya la deserción, que hoy se acerca al 37%, lo que se convierte en detrimento económico y social.

La educación es factor fundamental para la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.

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