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Metro para Bogotá

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Sergio Mutis Caballero

Si bien las prioridades de consumo de los hogares colombianos varían dependiendo del nivel de ingreso, la mayoría gastan en vivienda (30% promedio), en alimentación (28% promedio), siendo también parte de su presupuesto, gastos en transporte. Por ello, es necesario la oferta de calidad de estos tres vitales.

Nuestro país tiene déficit habitacional, que se acrecienta porque no se construye ni siquiera el número de viviendas necesarias para cubrir la cantidad de hogares que se crean anualmente; además, cerca de la mitad de las viviendas se construyen sin licencia. Lo que hace que sea un imperativo, promover formalmente esta infraestructura familiar.

Colombia importa una tercera parte de los alimentos que consume. El Gobierno no logra con sus políticas públicas e inversión, reactivar el agro conforme nuestra necesidad. Como si fuera poco, la porcicultura, la avicultura y de manera complementaria la lechería especializada, utilizan concentrados cuyos componentes, como la torta de soya, son importados. Exportamos poco, importamos mucho.

Con relación al transporte y la movilidad, nuestro país, por carencia de infraestructura, no logra grado de desarrollo que realmente le permita a la ciudadanía mejorar de manera sensible su calidad de vida. El costo del transporte público, por demás ineficiente y deficitario en nuestras principales ciudades, para los hogares es relativamente menor comparado con el daño por tiempos exagerados de desplazamiento.

Pues bien, el apoyo al agro es insuficiente, en particular los costos de transporte sacan a nuestros agricultores del mercado internacional; necesitamos vías regionales y terciarias, lo mismo que otros modos de transporte complementarios, como las vías férreas y la navegabilidad en los principales ríos.

A su turno, el problema de movilidad en las grandes aglomeraciones urbanas y la deficiencia de transporte público, aunado a problemas de seguridad ciudadana, se pueden corregir en parte, con infraestructura.

Hoy amanecimos con una noticia muy alentadora para la movilidad en Bogotá, pues se adjudicó la primera línea del metro, que mejorará el transporte público masivo. En abril del año próximo comienza su construcción. Adjudicación oportuna para evitar nuevamente interferencias políticas. Se calcula que esta línea de 23,9 kms, movilice diariamente más de un millón de pasajeros en trenes amigables al medio ambiente.

El consorcio chino conformado por dos de las empresas con mayor experiencia en el mundo en construcción de infraestructura y de sistemas metro, ganó el contrato de concesión para la ejecución de dicha línea con una inversión de más de $13 billones. Extraordinario suceso para el ámbito económico y social. Invitamos a que no se coloquen palos en la rueda y que nos unamos en apoyar esta adjudicación y la consecuente ejecución de tan necesaria obra.

La estabilidad institucional y la infraestructura para la competitividad atraen inversiones. La mejora en movilidad y la oferta de transporte público masivo, como el caso del metro para Bogotá, mejora la calidad de vida de los ciudadanos. En el desarrollo de la infraestructura, la construcción de vivienda y en el campo, está la solución al desempleo.

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