Analistas 24/08/2020

¿Cómo va Latinoamérica?: contracción PIB-real vs. confinamiento

Comentamos recientemente que hacer un balance entre contracción PIB-real vs. confinamiento es una tarea compleja. Para responder dicha inquietud, hemos calculado lo que se podría denominar la semi-elasticidad fallecidos-covid/contracción económica.

El denominador de esa relación viene dado por la contracción del PIB-real durante el segundo trimestre de este año respecto del mismo periodo del año anterior. El numerador captura el ritmo de fallecidos-día (con relación a la población total del país) durante el periodo marzo-agosto del 2020.

Sin embargo, esta última cifra es algo imprecisa y deberíamos estar usando es la de “exceso de fallecimientos”, resultante de comparar los dos periodos interanuales y añadiendo los omitidos por supuesta carencia de pruebas covid. La cifra de fallecimientos covid bien puede estar subestimando hasta en 30% la cifra de “exceso-fallecidos”, pero infortunadamente son pocos los países que registran esta última.

El gráfico adjunto nos indica que esa semi-elasticidad covid ha sido del orden de -0,23 en el caso del Perú, cifra inferior a la semi-elasticidad que encontramos en los casos de Estados Unido o Suecia (-0,30). Esta cifra del Perú indica que no ha existido un “trade-off” importante entre salud-economía, sino que en ambos frentes las cosas han salido mal. En efecto, la cifra de fallecidos por covid en el Perú ahora es récord mundial al llegar a 850 por millón de habitantes (casi 5/día por millón), superando el anterior récord de Gran Bretaña de 600 por millón. Y, de otra parte, Perú ha tenido también una pronunciada caída del PIB-real en el segundo trimestre (cercana a -20% anual).

En Perú se tuvo una reacción tardía de confinamiento y por ello no logró derrotar la tasa geométrica de contagio y de muertes. Para abril-mayo la paralización económica era evidente y, además, en junio-julio ganó la mano la alta informalidad. Para colmo de males, Perú ha continuado ahondando su profunda crisis política y el Presidente Vizcarra ha tenido repetidas crisis ministeriales.

Pero, afortunadamente, Perú tenía buenos grados de libertad fiscal para impulsar un ambicioso programa de apoyo, hasta de 15% del PIB, y todavía mantener una relación Deuda Pública/PIB aceptable al 45% durante 2019-2022 frente al 25% en pre-pandemia. Aun así, se pronostica que su desempleo se estará elevando de 6% a 12%.

Brasil no ha estado tan distante del Perú en esos malos resultados en ambos frentes de salud-economía. Por ejemplo, la tasa de fallecidos covid en el Brasil ha sido de 530 por millón de habitantes (o 3/día por millón) y su caída del PIB-real cercana a -15% anual. Pero a diferencia del Perú, Brasil ya no tenía “cintura fiscal” y sus paquetes de ayuda han sido más moderados (imponiéndose la ideología Bolsonaro-Trump). Esto debido a que su relación Deuda Pública/PIB partía del 75% y, aun así, estará llegando a 95% en 2022. En este caso del Brasil su semi-elasticidad covid ha sido de -0,20, mostrando poca escogencia entre si salud o economía.

Chile presenta registros similares a los del Brasil: 550 fallecidos por millón habitantes (3,1/día por millón) y contracción del PIB-real del orden del -14% anual en el segundo trimestre, lo cual arroja una semi-elasticidad covid de -0,22. Esto indica que allí han salido bastante mal ambas variables salud-economía, inclusive peor que en los casos de Estados Unidos o Suecia.

Pero Chile ha logrado armar un ambicioso paquete de apoyos, cercanos a 15% del PIB. Y, además, su impacto sobre el escalamiento de la relación Deuda Pública/PIB, pasando de 25% a 40% será de menor envergadura que en el Perú. Paradójicamente, los problemas de gobernabilidad de Piñera lucen más apremiantes que los del Perú por cuenta de las protestas que ya venían calentándose en 2018-2019. Además, la Constituyente de Chile mantendrá un alto nivel de incertidumbre socio-económico durante 2020-2022.

Por último, tenemos el caso de Colombia, mostrando una semi-elasticidad covid -0,12, las más baja de este grupo. Esta cifra nos sorprende por lo positivo. Nótese que tenemos la tasa de fallecimientos más baja de todo este grupo (1,9/día por millón). Si hipotéticamente hubiéramos llegado a la tasa de fallecimientos del Perú (caso 5/día por millón) y con ello hubiéramos “comprado” mejor actividad económica, con caída de solo -5% anual, entonces la semi-elasticidad habría sido de -1.

Nótese que con buen registro en contención de muertes, hemos tenido una contracción del PIB-real de -16% anual, cercana a la media regional. En este sentido, si el objetivo era salud por encima de economía, pues resulta que la estrategia Duque-López (entre otras autoridades locales) ha resultado relativamente bien balanceada (hasta la fecha). ¿Por qué entonces el disgusto de gremios y hasta de algunos centros de pensamiento?

Seguramente, será en el segundo semestre del 2020 cuando veamos una mayor semi-elasticidad de escogencia entre salud-economía. Esto quiere decir que en los próximos 12 meses, iniciando en agosto-2020, será cuando veremos los réditos de la estrategia de salubridad pública, como en Europa, buscando llegar a la presencia escolar (así sea parcial en sus inicios). Lo que está en juego es no abortar la ansiada recuperación económica del 2021-2022 por cuenta de desordenados relajamientos.
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Sergio Clavijo

Prof. Universidad de los Andes

sclavijo@uniandes.edu.co
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si el objetivo era salud sobre economía, el manejo resultó balanceado