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Analistas 10/11/2021

Reactivación en pleno

Santiago Castro Gómez
Expresidente de Asobancaria

Tuve la oportunidad de asistir a la 55ª Convención Bancaria en Cartagena y pude apreciar en toda su dimensión, la envergadura de la reactivación que estamos viviendo. Primero la ciudad estaba a tope; de turistas, de vehículos, de ocupación hotelera. Restaurantes y sitios de ocio, así como el Aeropuerto, completamente llenos. No me alcanzo a imaginar lo que esto significa para las docenas de miles de personas que dependen del turismo vacacional y de negocios. Lo único que faltaba era ver varios cruceros, con sus miles de pasajeros, anclados en el puerto. Pero ya vendrán de nuevo.

También tomé atenta nota del ánimo de los conferencistas, locales y extranjeros, a quienes se les notaba un exuberante optimismo frente al momento económico que estamos viviendo. Grato fue reconocer que el sector bancario había actuado de manera contracíclica durante la pandemia, a diferencia de pasadas crisis, aumentado el otorgamiento de créditos a personas y empresas. El mismo Gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, anunció que el estimativo de crecimiento del PIB que ellos tenían era de 9,8% para este año. Recuerdo que hace poco escribí una columna donde vislumbré la posibilidad de llegar al 8% como todo un hito. Bancolombia ya lo estima en 10% y el equipo económico de Asobancaria tiene cálculos de 10,5%, el más alto de toda nuestra historia. Es decir, al final de este año, vamos a estar sobradamente por encima del tamaño de nuestra economía prepandemia. No son muchos los países que podrán decir esto.

Pero también hubo severas advertencias y preocupaciones. Especialmente en lo que tiene que ver con el déficit fiscal. No tanto por el tamaño, que ya en 8,5% del PIB es el más alto de América Latina, sino por la inercia que se pueda arrastrar hacia adelante con el nuevo gasto social, lo que deja buena parte de la corrección por el lado del ingreso. Solo para poner este problema en contexto, el gasto del gobierno central como porcentaje de la economía ha alcanzado el 26%, algo extraordinario para nosotros, y que solo se ve en economías mas desarrolladas donde los impuestos sobre las personas naturales son mucho mas elevados que los nuestros. Conclusión, sí o sí, habrá reforma tributaria en el nuevo gobierno.

Ante este panorama, además de un ajuste fiscal que dudo que sea de un gran tamaño por los limites políticos y la situación todavía critica de muchos colombianos, solo tenemos la vía de otros ingresos de gran calado que no son otros que los minero-energéticos. No solo tenemos una bonanza en los precios actuales sino un tiempo limitado para extraerlos, toda vez que en 30 años puede no haber ya demanda dados los compromisos de carbono neutralidad de muchos países, establecidos en la COP26 de Glasgow.

Ahora bien, volviendo al tema de crecimiento, si los pronósticos se confirman, también se da un bálsamo a nuestras finanzas, porque pocos factores generan mas ingreso que un alto crecimiento. La austeridad en el gasto y el control a la evasión y a la elusión, también serán claves en este esfuerzo. Pero mientras nos congratulamos por el nivel de reactivación que hemos alcanzado, y aun sin llegar a los niveles de empleo prepandemia, sería bastante productivo reconocer que parte de este logro se debe a una política expansiva fiscal y monetaria que no es sostenible en el tiempo. Y por lo tanto nos toca, en este momento político, repensar el tamaño del Estado y cómo lo vamos a financiar.