.
Analistas 05/01/2026

Bienvenido año 2026

Sandra Fonseca
Directora Ejecutiva de Asoenergía

Energéticamente, este año es crucial, porque ya existe un racionamiento técnico de gas sobre la demanda existente (la demanda industrial no está plenamente abastecida con seguridad y sostenibilidad; es decir, no puede tomar decisiones de consumo de largo plazo), y ya existe un racionamiento técnico sobre la demanda potencial de electricidad (no es posible aceptar nuevas demandas estructurales de energía en las redes de distribución del país).

Sí, es verdad. Aunque no lo sintamos, aunque no lo reconozcamos, el mercado sí está cerrado. Claro, no hay aún un racionamiento programado diario de energía que nos enfrente a horas diarias de racionamiento que alteren nuestras rutinas, nuestras actividades, nuestros ingresos, nuestra comunicación, nuestro trabajo, nuestra salud, nuestra educación, nuestra alimentación, nuestra diversión, nuestra familia y nuestro país. Pero eventualmente se dará. La pregunta es cuándo y si es evitable o no.

Eventual, porque estará asociada a un evento de falla en nuestro Sistema Interconectado, en la transmisión, en la generación o, más bien, a la falta de ampliación de esta infraestructura; y porque ya no tenemos flexibilidad en el balance, es decir, ya no contamos con reserva, margen o excedentes, o como quieran llamarlo, entre la oferta disponible (estancada) y la demanda en crecimiento.

Fortuita, porque no sabemos cuándo dejará de llover y cuándo volverá a llover; porque, aunque quisiéramos cambiar esto, los proyectos toman años, quinquenios o décadas; y porque aún creemos que todo esto es una falsa alarma.

¿Inevitable en el próximo periodo presidencial o en el próximo Fenómeno del Niño? Sí. Si no se toman decisiones y medidas estructurales, el racionamiento será inevitable. Muy grave, por una sencilla razón: el negacionismo nos invade. Nos impide aceptarlo, reconocerlo y nos limita las acciones que se requieren y que se debe estar dispuesto a tomar. Nos corre pierna arriba.

Hemos estirado la operación, disminuido la calidad, impedido el crecimiento, ajustado las condiciones de cargabilidad, aceptado la variación de frecuencia y ampliado los límites de respuesta. Porque cualquiera puede autogenerar. Porque al final hacemos vista gorda a la situación. Porque ser alarmista solo justificaría mayores precios, cambios contractuales, fallos en la expansión o mayores restricciones, y porque siempre la responsabilidad es de los demás.

Porque para que esto no pase necesitamos regulación, control, planeación y cumplimiento. Porque necesitamos gas y no hay suficiente, ni tampoco el tiempo necesario. Porque no han llegado las eólicas que nos prometieron hace siete años, ni fotovoltaicas suficientes. Porque no se “puede” usar el carbón o desarrollar hidroeléctricas con embalse. Porque no se pueden conectar proyectos a la red. Porque las líneas de transmisión son “eternas”. Porque, al fin y al cabo, no se dimensiona el impacto que tienen para la ciudadanía las malas decisiones.

¿Qué se requiere? Verdad. ¿Qué se necesita? Conocimiento y acción. ¿Cuándo? Ya. La decisión está en las manos de cada uno de nosotros, para no llorar sobre la leche derramada. Por eso, bienvenido año 2026, donde necesariamente cambiará el país.

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA

MÁS DE ANALISTAS

ÚLTIMO ANÁLISIS 10/08/2026

Abelardo picó y salvó patria

Serán cuatro años durante los cuales todos los que estamos del otro lado de Petro, Cepeda y sus secuaces debemos apoyar al nuevo gobierno, sin divisiones ni cálculos políticos, para que le vaya bien

ÚLTIMO ANÁLISIS 11/08/2026

El futuro también se paga

En 1929, Andrew Ross Sorkin reconstruye el colapso financiero poniendo el foco en sus protagonistas y en las decisiones que tomaron cuando los resultados todavía parecían darles la razón. Los años veinte trajeron innovación, productividad y nuevas industrias; era fácil creer que esas condiciones podían prolongarse

ÚLTIMO ANÁLISIS 10/08/2026

El IoT como garantía

La conectividad permite que el respaldo ya no sea un activo externo, sino el propio bien financiado, capaz de reportar en todo momento el estado del bien