En la historia de Francia, se denomina Les Cent Jours a los eventos durante la Guerra de la Séptima Coalición que transcurrieron entre el regreso de Napoleón en marzo de 1815, después de evadirse de la Isla de Elba, durante su primer exilio, y su derrota en la batalla de Waterloo en junio; su abdicación, y el restablecimiento de la monarquía borbónica con Luis XVIII. Fue un intervalo de tiempo marcado por grandes cambios en la configuración del poder político en Francia y en Europa.

En Estados Unidos, Franklin Roosevelt acuñó la expresión ‘los primeros 100 días’ en la charla radial de julio 1933, para informar a sus compatriotas acerca de la labor desarrollada desde cuando asumió la presidencia en medio de la Gran Depresión y un cierre bancario, causado por el retiro masivo de depósitos por falta de confianza en la solvencia de los bancos. Roosevelt enumeró algunas de las medidas adoptadas por su administración, denominada The New Deal, el nuevo trato:

Se creó un seguro federal de depósitos que permitió abrir los bancos, al darles confianza a los cuentahabientes en la seguridad de sus activos financieros. Se creó el sistema universal de seguridad social para todos los ciudadanos y residentes, sin excepción. Este es el programa gubernamental con mayor apoyo popular de los Estados Unidos. Todos los esfuerzos del partido Republicano por desmontarlo han fracasado. Se asimila el intento por debilitar el sistema de seguridad social a tocar el tercer riel del tren subterráneo, por donde fluye la electricidad.

Se dio inicio a un programa de empleo de emergencia, la iniciativa favorita de Roosevelt, el Civilian Conservation Corps, por medio del cual el gobierno les pagaba 30 dólares mensuales y les suministraba alojamiento y alimentación a los desempleados para que cumplieran tareas de reforestación y cuidado de los parques nacionales. Se sembraron tres mil millones de árboles y se contribuyó a impulsar el movimiento ambientalista por medio de un programa del cual se beneficiaron 2,5 millones de personas en nueve años. Desde entonces, se utiliza en Estados Unidos el término de los cien días para describir los logros de cada nueva administración.

En Colombia, el término tiene una connotación diferente. Ese es el intervalo aproximado entre el inicio de un nuevo gobierno, el 7 de agosto, y el final de la legislatura, el 15 de diciembre. Esos 100 días tienen un valor especial por coincidir con el período de gracia durante el cual la clase política y la opinión pública le dan el beneficio de la duda al gobierno. Por lo tanto, las propuestas de reformas del ejecutivo tienden a recibir una acogida favorable por parte del Congreso. Si ese tiempo se utiliza bien y se obtienen unas victorias tempranas, el gobierno se gana una credibilidad que le facilita su labor posterior. Pero ese período de gracia es de corta duración. Del buen uso que un gobierno haga de los primeros 100 días depende en buena parte su legado.