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Analistas 22/02/2019

Las ciudades y la 4ª Revolución

Roberto Rave Ríos
Co Fundador Libertank

Vivimos en la era de las ciudades. Por primera vez en la historia más de la mitad de la población mundial vive en entornos urbanos y la tendencia es creciente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en 2050 esta cifra llegará a los dos tercios.

La tendencia humana a vivir en centros urbanos es creciente en todo el mundo. Por ejemplo, cada mes acceden aproximadamente 5 millones de personas a las ciudades en los países desarrollados. En Latinoamérica, ya 81% de la población habita en ciudades. El 46,22% de los colombianos vive en las ciudades capitales. Esta realidad es la que ha llevado a Eduard Glaeser, profesor de Harvard, a proclamar el título de uno de sus libros ‘El triunfo de las ciudades’.

Con la nueva revolución tecnológica que estamos viviendo, la llamada cuarta revolución industrial, la cual promete ser la más masiva y democrática de la historia debido a su carácter globalizante y disruptivo, las ciudades adquieren una mayor importancia. Es en estos entornos urbanos, donde está tomando forma esta revolución de la inteligencia artificial, la automatización de las empresas, el internet de las cosas y el blockchain. Se trata de una transformación que está cambiando nuestra forma de relacionarnos, nuestra manera de consumir, de trabajar, en definitiva, de vivir. Según un estudio de PricewaterhouseCoopers, la Cuarta Revolución Industrial aumentaría el PIB mundial para 2030 en 14%, además de su aporte, a través de tecnologías como el blockchain, en la reducción de la corrupción, que en el país equivale a más $50 billones anuales.

Para asumir estos retos de la nueva revolución industrial en las ciudades, España, por ejemplo, creó el Plan Nacional de Ciudades Inteligentes, que tiene como objetivo incentivar el desarrollo económico, aprovechando el impacto de las políticas públicas en la ciencia, la tecnología y la innovación para aumentar la productividad y la competitividad, no solo empresarial, sino institucional. Esto sin olvidar que, como lo señala Edward Glaeser en su libro: “sin capital humano, no hay ciudad próspera”.

Los cambios constantes exigen con más ahínco la unión tripartita que propone el profesor Michael Porter: Universidad, Empresa, Estado. Y que es aplicada en muchas ciudades con éxito, logrando mayor competitividad y desarrollo a partir de esta articulación.

En Colombia tenemos una gran oportunidad con la selección de Medellín, por parte del Foro Económico Mundial, como una de las ciudades sede de la cuarta revolución industrial en América Latina. Desde allí se discutirán estos grandes temas que tendrán que ser aprovechados por las ciudades de toda la región, no solo para democratizar los servicios, sino para generar mayor competitividad y una ciudadanía más comprometida con lo público. En conclusión, y citando a los profesores Daron Acemoglu y James A. Robinson, la cuarta revolución en Latinoamérica equivale a romper con el “círculo vicioso” y entrar en una “destrucción creativa” que genere mejor calidad de vida para todos.

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