Analistas 30/11/2020

Tipos de conversadores

A veces las personas no son conscientes de si son buenos o malos conversadores. La Universidad de Pensilvania ha realizado una investigación sobre los tipos de conversadores, con el fin de poder hacer consciencia y promover las conversaciones sanas, equilibradas y óptimas. Con el fin de poder mejorar las relaciones interpersonales y tener buenas conversaciones, comparto los hallazgos de la investigación. Según el estudio existen tres tipos de conversaciones: tóxicas, dañinas y óptima.

Al primer tipo de conversador se le ha dado el nombre de Asesino Conversacional. Es aquella persona cortante, monosilábica, cuyo tono y leguaje corporal, por lo general, cortan o cierran la conversación. No se da un flujo armónico en el diálogo, por lo que las personas lo describen como una persona que no escucha, que cierra posibilidades o que es tajante.

Tener una conversación con este tipo de personas puede llegar a ser un completo desgaste, ya que se diga lo que se diga, la conversación no va a avanzar, ya que, desde el inicio, por sus características, es una conversación que nació muerta.

Al segundo tipo de conversador se le ha bautizado con el nombre de Secuestrador Conversacional. Este conversador, a diferencia del asesino conversacional, acapara toda la atención de la conversación, le gusta ser el centro de atención, razón por la cual no deja hablar.

A este tipo de conversador lo vemos mucho en los lugares de trabajo cuando una persona está intentando dar un informe a sus líderes o jefes y el secuestrador interrumpe y lleva la conversación a lo que él cree o sabe, dejando a la otra persona sin poder continuar con su presentación. Desde el punto de vista práctico las personas lo perciben como irrespetuoso, que anula a los demás y con gran ego profesional o personal.

El último personaje de este grupo de conversadores difíciles es el Ladrón de la Felicidad. Este conversador tiene tendencia a ser pesimista, le busca el lado negativo a cada situación, persona o experiencia. Es de las personas a las que nada hace feliz, si le regalan algo le ve lo que no le gusta, si alguien le cuenta una buena experiencia le muestra el lado malo, etc.

Es curioso que, al ser éste su modus operandi empiece a atraer a su vida situaciones que corroboran su forma de pensar y sentir, por eso normalmente se ve envuelto en situaciones que parecieran hacer parte de una película de drama o terror.

Ninguno de los tipos de conversadores mencionados logra relaciones interpersonales sanas y equilibradas sino todo lo contrario. Esta es la razón por la que debemos entrar en una profunda reflexión para saber si en algún momento de nuestras vidas hemos asumido las características de estos conversadores, ya sea con los demás o nosotros mismos, o si estamos rodeados de ellos.

El tipo de conversador óptimo es una persona que escucha de forma activa, es decir, que pone atención para entender lo que el otro está diciendo y no simplemente para responder. Es consciente de la importancia del lenguaje corporal, como mecanismo de espejo para que el otro entienda que le importa lo que dice.

Tiene en cuenta su tono de voz como una forma de armonizar la conversación. Utiliza las preguntas como herramienta para profundizar en lo que el otro está diciendo. Se alegra de las alegrías del otro, así que las celebra de forma auténtica desde el corazón. Escucha las preocupaciones y ayuda al otro a encontrar soluciones a las mismas. Es decir, que es una persona que no se hace la importante, sino a quien realmente le importan y le interesan los demás.

Ojalá todas las personas aprendieran el arte de conversar de forma sana, equilibrada y óptima, ya que así tendríamos siempre conversaciones productivas, constructivas y felices.