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La diferencia entre un equipo que cumple metas y uno que no es la determinación. Angela Duckworth, psicóloga e investigadora, ha estudiado este tema. Su concepto de grit, traducido como determinación o perseverancia apasionada, se ha convertido en una de las variables más poderosas para explicar el éxito sostenido en contextos altamente demandantes, incluidos, y especialmente, las empresas.
Duckworth define la determinación como la combinación de dos factores: pasión y perseverancia a largo plazo. No se trata de trabajar duro por un corto período de tiempo, sino de mantener el esfuerzo y el enfoque incluso cuando los resultados no son inmediatos. Para las empresas, esto es crítico. Las organizaciones no fracasan por falta de ideas, sino por falta de constancia en su ejecución.
Uno de los mayores aportes de Duckworth es desmontar la idea de que el éxito depende principalmente de habilidades innatas. En sus estudios, encontró que personas con niveles similares de talento podían tener resultados radicalmente distintos dependiendo de su nivel de determinación. Esto, llevado al mundo de las empresas, se observa en la gestión del talento. Contratar por potencial es importante, pero desarrollar resiliencia, disciplina y propósito es lo que realmente construye organizaciones sostenibles.
Las empresas que sobreviven y crecen no son las que nunca enfrentan dificultades, sino las que desarrollan una cultura donde se tolera el error como parte del aprendizaje; se mantiene el enfoque en el propósito, incluso en momentos difíciles; y se prioriza el largo plazo sobre la gratificación inmediata. La determinación organizacional implica resistir la tentación de abandonar iniciativas estratégicas cuando no generan resultados rápidos.
Pero, atención, la determinación no surge espontáneamente. Se construye, y el liderazgo juega un papel central. Un líder que quiere desarrollar equipos determinados debe: dar ejemplo de consistencia; no cambiar de rumbo constantemente; reconocer el esfuerzo, no solo el resultado; conectar el trabajo diario con un propósito mayor; y acompañar emocionalmente en momentos de dificultad.
Aquí hay un punto clave: la determinación no es sinónimo de desgaste. No se trata de trabajar sin parar, sino de trabajar con sentido y resiliencia.
La evidencia en psicología organizacional muestra que el verdadero grit está profundamente conectado con el bienestar. Una persona determinada no es la que se quema, sino la que sabe regular sus emociones, recuperarse del estrés y mantener la motivación en el tiempo.
Esto conecta directamente con tendencias actuales en gestión del talento humano: bienestar organizacional, salud mental y liderazgo consciente.
El mensaje de Duckworth es simple, pero poderoso: el éxito no es un sprint, es una maratón. Para las empresas, esto implica un cambio de mentalidad urgente.
Dejar de buscar resultados inmediatos y empezar a construir culturas donde la constancia, el propósito y la resiliencia sean el verdadero diferencial competitivo.
Porque, al final, en un mundo donde todo cambia rápidamente, la capacidad de mantenerse en el camino, cuando otros abandonan, es lo que realmente separa a las organizaciones que sobreviven de aquellas que trascienden.
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