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Compasión, cooperación y felicidad

Según estudios científicos y varias investigaciones, la compasión y la cooperación son disparadoras de la felicidad. Para quienes no lo saben, la compasión es el sentimiento que se genera cuando se ve que otro está sufriendo y se piensa en qué poder hacer para ayudar. A diferencia de la empatía, que es sentirse conectado con el otro, pero no necesariamente se quiere ayudar. Varios han hablado sobre cómo la compasión y la felicidad están directamente alineados. Dalai Lama por ejemplo dice que “para ser feliz debes practicar compasión”, Buda hablaba de tener un estilo de vida en el que las acciones no generaran daño a los demás. Lao Tzu, por su parte expresaba que debemos “ser amables con los amables y amables con los no amables”. Charles Darwin en 1871 también se refirió al tema, señalando que en la evolución la compasión es una estrategia necesaria para que la descendencia sea mejor. Lo explicó en los siguientes términos: “La simpatía se ha ido incrementando en la selección natural. Las comunidades que mayor número de miembros tengan “simpáticos” crearán mejor descendencia”.

Los científicos han identificado que tener actos de compasión tiene como resultado incremento de los llamados “Químicos de la Felicidad”: dopamina, endorfinas, oxitócica y serotonina.

Por su lado, el profesor de la Universidad de Harvard, Robert Sampson realizó varias investigaciones sobre la importancia de la cooperación y encontró que la cooperación entre vecinos en un barrio, por ejemplo, trae tres beneficios: niños más sanos, la mayoría de los niños se gradúan de colegios y universidades, existe confianza y se evidencia reducción de desorden social.

Otro estudio científico realizado por el profesor David Sloan Wilson muestra cómo todas aquellas personas que utilizan en su estilo de vida el módulo de Nicolás Maquiavelo, según el cual “El fin justifica los medios” llegan a cumplir varias metas en su vida, pero no las disfrutan y no son felices porque sufren de estrés, enfermedades terminales y soledad.

Encontramos, igualmente, el estudio en términos de felicidad que se ha llamado Teoría de Juegos o el “Dilema del prisionero” en el que se pone a prueba si la gente tiende a pensar en beneficio propio o en cooperar. Se encontraron en términos de felicidad varios resultados: las personas que optan por pensar solo en el beneficio propio sienten satisfacción inicial por obtener mayor beneficio, pero el efecto tiene poca duración a nivel químico en el cuerpo. Ahora bien, las personas que optan por el beneficio propio, pero lo hacen pensando que el otro también va a pensar en sí mismo, tienen un incremento significativo en los químicos que producen estrés; en tanto que las personas que deciden cooperar desde el inicio tienen un incremento de químicos de placer y satisfacción más duraderos en el cuerpo, sin importar el resultado de la otra parte.

Estos estudios muestran entonces que de acuerdo a la evolución y de forma estratégica, ser compasivos y cooperativos no solo aporta a la sociedad en confianza, sino que hace a la gente feliz, razón por la cual seguir actuando desde la filosofía del ego individualista del “fin justifica los medios” no solamente es contra natural, sino que afecta la salud de quien así actúa. De manera que, revisar los comportamientos y formas de hacer negocios generará felicidad, confianza y obvio, productividad. Donde hay gente feliz, hay más productividad, ejemplo de ello, Google. Invitación a la compasión y a la cooperación.