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¿Qué gana Estados Unidos con el papel especial del dólar?

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Mencioné uno de los aforismos de Charlie Kindleberger en una publicación reciente en mi blog sobre dar la primera mordida a la cereza (aquí: nyti.ms/1L5DAqX). A continuación, otro de los aforismos del economista: “Cualquiera que pase mucho tiempo pensando sobre dinero internacional se vuelve un poco loco”. Lo que él quiere decir con esto es que hay algo en el tema de las monedas de reserva que hace que la gente quiera creer que se trata de una cuestión en verdad importante; que el papel especial del dólar es parte vital del poder estadounidense. Así que tenemos espectáculos como el del secretario de Estado, John Kerry, y el Presidente Obama declarando que un gran riesgo de rechazar el acuerdo reciente con Irán (que apoyo bastante) es que el estatus del dólar como moneda de reserva resultaría amenazado. No, no se vería amenazado, y de cualquier forma ¿a quién le importa?

¿Qué gana Estados Unidos con el papel especial del dólar? A menudo encontramos gente que declara que solo gracias al poder del dólar Estados Unidos ha podido registrar déficits comerciales persistentes; la gente tiene que aceptar nuestro dinero, ¿ven? Pero hasta una mirada rápida a las estadísticas internacionales de balanza de pagos revela que países cuyas monedas no juegan ningún papel excepcional son perfectamente capaces de registrar déficits durante periodos largos; lo único que importa es que sean percibidos como deudores confiables que ofrecen buenas oportunidades de inversión.

Entonces, ¿cuáles son las ventajas de tener una moneda de reserva? Es posible endeudarse en moneda propia, pero también pueden hacerlo otros países (otra vez, esto se reduce a la credibilidad, no al estatus especial de la moneda de un país). Y en los datos no hay nada que sugiera que sea posible endeudarse de forma más barata que otros deudores seguros.

Lo que queda, básicamente, es el señoreaje; el hecho de que algunas personas afuera del país tengan moneda de éste, lo que significa que, en efecto, Estados Unidos recibe un préstamo a cero tasa de interés correspondiente al montón de billetes de dólar (o principalmente billetes de 100) que forma parte del tesoro escondido de evasores fiscales y narcotraficantes en todo el mundo. En tiempos normales, este privilegio vale entre 20,000 y 30,000 dólares anuales; no es un número diminuto, pero es apenas una pequeña fracción del 1 por ciento del producto interno bruto de Estados Unidos.

El punto es que aunque el estatus de moneda de reserva pudiera ser políticamente simbólico, en esencia es irrelevante como objetivo económico, y definitivamente no vale la pena distorsionar la política para alcanzarlo.

La estrategia de devaluación más reciente de China

A principios de mes, el banco central de China anunció un cambio en la política de tipo de cambio de su moneda, lo que permitió que el renminbi cayera 3 por ciento contra el dólar. Aunque este cambio de valor no fue grande bajo estándares internacionales, la medida sorprendió a los observadores porque el gobierno chino controla fuertemente su moneda, y las autoridades se han resistido desde hace mucho a los llamados para permitir que flote libremente.

Los líderes chinos han insistido en que la devaluación apunta a alinear al país con los estándares globales y tender las bases para posicionar al renminbi como moneda de reserva internacional. Sin embargo, muchos expertos han planteado que simplemente se trata de un intento por apuntalar la tambaleante economía de la nación.

Autoridades del FMI dijeron recientemente que la agencia está considerando incluir al renminbi en la serie de monedas que constituyen su canasta de “derechos especiales de giro”; herramienta de contabilidad internacional que en sí misma hace de moneda de reserva internacional y pudiera conferirle credibilidad al estatus del renminbi.

Anteriormente, el FMI se ha mostrado crítico de las restricciones monetarias de China, pero autoridades de la agencia elogiaron la medida reciente de Pekín. Sin embargo, algunos observadores han sostenido que cumplir con la presión internacional no fue la principal motivación de China al devaluar el renminbi.

Históricamente, China ha sido criticada por subvaluar deliberadamente su moneda para hacer más competitivas las exportaciones del país. Pero la economía del país se ha desacelerado significativamente durante los últimos años y, creen algunos expertos, la política de Pekín de fijar parcialmente el renminbi al valor del dólar, que se ha reforzado conforme la economía estadounidense se ha recuperado, de hecho ha provocado que la moneda china esté sobrevaluada.

Heather Stewart, editora de economía de The Guardian, explicó que “la devaluación de China podría entenderse mejor como una señal de peligro de los hacedores de política de Pekín, en cuyo caso la segunda economía más grande del mundo podría estar mucho más débil que el 7 por ciento de crecimiento anual que sugieren las cifras oficiales. China ha estado intentando construir un cambio de crecimiento impulsado por exportaciones a una expansión basada en gasto de consumo, y simultáneamente ha estado intentando desinflar una burbuja inmobiliaria. La medida de la semana pasada… sugirió que algunos legisladores pudieran estar perdiendo la paciencia con esa estrategia”.

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