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Pero, ¿cómo afrontar una política activa de comunicación interna en grandes empresas con miles de empleados repartidos por el mundo? La imposibilidad de tener un contacto directo con nuestros equipos cuando no comparten espacio físico con nosotros, nos obliga a diseñar una estrategia específica para el alineamiento y engagement de todo el personal. Cada día es más imprescindible establecer canales de comunicación cercanos, próximos y accesibles, acordes a la realidad de cada empresa y sus colaboradores.
Menos de un tercio de los directivos son más partidarios de compartir información y comunicar decisiones a través de los medios electrónicos, lo cual no es un obstáculo para mantener una comunicación fluida y cercana… más bien, podría considerarse una oportunidad. En mi último libro, ‘Micropoderes’, quiero reflexionar sobre este modelo de liderazgo ofreciendo una visión más contextualizada y real. Los directivos han de bajarse de su pedestal y empezar a hablar de tú a tú con el equipo; en este sentido, las redes sociales están ayudando a las compañías a trasladar sus mensajes y objetivos, así como a crear comunidades propias dentro de la empresa. Las redes sociales son hoy una vía clave para poder llegar a muchos de nuestros colaboradores, acercándoles visiones y facetas que ofrezcan otra información complementaria a la que ya poseen, pero también suponen una fuente viva de información que necesitamos escuchar con atención.
En nuestra experiencia de más de 25 años ayudando a las empresas a diseñar e implantar sistemas, procesos, culturas y canales para una mejor comunicación con sus públicos, hemos observado que -pese a encontrarnos con casos y proyectos dispares-, todos tenían un punto de partida común: la necesidad de mejorar su comunicación interna. Apostar por “más y mejor” comunicación interna es el paso previo para trasformar a los colaboradores en verdaderos aliados.
Más allá de buenas voluntades, estructurar una verdadera política activa en comunicación interna es tomar conciencia de que el camino emprendido ha de mantenerse con paso firme. Definir una plan de comunicación interna alineado con la estrategia de negocio, asentado en la era del “micropoder”, basado en la cultura del relato, con espíritu creativo, requiere el compromiso de los líderes y directivos, ya que sin su ayuda será imposible impulsar el cambio.
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