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Analistas 13/04/2021

Todavía se sienten las consecuencias de enero: lenta recuperación

Mauricio Santa María - Anif
Mauricio Santa María S., presidente de Anif

Luego de que los indicadores de empleo sufrieran el golpe de las medidas restrictivas a la movilidad y el comercio tomadas en el mes de enero, se esperaba que, con la relajación de las disposiciones en el mes de febrero, la economía pudiera volver a ubicarse en la senda de recuperación en la que venía a finales de 2020. Pese a que las cifras sí son mejores que las presentadas en enero, los avances son aún insuficientes y siguen mostrando resultados preocupantes. Las cifras del mercado laboral de febrero del 2021, publicadas a finales de marzo por el Departamento Nacional de Estadísticas (DANE), muestran una lenta recuperación marcada, en especial, por un aumento en la brecha de desempleo entre hombres y mujeres. Para comenzar, la Tasa de Desempleo (TD) para febrero 2021 se ubicó en 15.9%, 1.4pp menor al valor del mes anterior (17.3%) y 3.7pp por encima del valor registrado en febrero del 2020 (12.2%). Con eso, el promedio de la TD de los últimos 12 meses se ubicó en 16.7%, cifra que supera en 6.1pp el promedio del mismo periodo un año atrás (10.6%). Por su parte, la Tasa de Ocupación (TO) se ubicó en 51.8%, valor 2pp mayor respecto a enero y 3.7pp menor respecto a febrero de 2020. La cifra de ocupados fue de 20.8 millones, lo que representa una disminución de casi 1.2 millones de personas frente a lo observado en el mismo mes del año previo.

Al analizar la serie corregida por efectos calendario y estacionales, se observa que la población ocupada aumentó en cerca de 380 mil personas desde enero. Algo para rescatar es que en febrero vimos la menor contracción de ocupados (-1.18 millones frente a febrero de 2020) desde que comenzó la emergencia sanitaria. Sin embargo, siguen siendo números que evidencian una contracción superior al millón de personas. En febrero también se presentó el menor aumento de desocupados desde que inició la pandemia (886 mil vs. febrero de 2020).

Sumado a eso, la caída de ingresos laborales, aunque fue menor en febrero que en enero ($1.33 billones vs. $1.73), no deja de preocupar. Entre marzo de 2020 y febrero de 2021, el ingreso laboral que los hogares han dejado de percibir asciende a $34.1 billones, equivalentes a 3.3% del PIB aproximadamente.

En cuanto a las 13 principales ciudades del país, La TD se ubicó en 18.1% en febrero (vs. 19.5% en enero), lo que representa un aumento de 6.6pp respecto al mismo mes del año anterior (11.5%). Pero cuando se controla por factores estacionales, se ve que en efecto la TD desestacionalizada aumentó 0.5pp con respecto a enero (16.6% vs. 16.1%) en las 13 ciudades. Esto se debe principalmente a la perdida de ocupación en Bogotá, Medellín y Cali, que son responsables del 70% de la pérdida de ocupados en las 13 ciudades, pese a que aportan el 67% de ocupados al mismo grupo.

En esta columna analizamos las cifras del mercado laboral para el mes de febrero del 2021. Hacemos particular énfasis en las brechas de género que no paran de crecer, en la lenta recuperación del empleo y en el pobre desempeño de las principales ciudades del país. Insistimos en que estos resultados son las secuelas de las medidas restrictivas implementadas a comienzos del año y volveremos a enfatizar la importancia de no recurrir a ellas nuevamente. Ya hemos mencionado en repetidas ocasiones lo poco eficientes que son para la contención del virus y el daño profundo que hacen a la economía del país.

Principales resultados del mercado laboral en febrero de 2021

La TD nacional en febrero se ubicó en 15.9% (ver Gráfico 2), mientras que el promedio de los últimos 12 meses fue de 16.7%. Adicionalmente, el número de desocupados fue de aproximadamente 3.93 millones, lo cual significa un incremento de 886 mil personas con respecto a febrero de 2020. Así, las cifras empiezan a mostrar ligeras mejorías respecto a enero, en el que las medidas de contención fueron protagonistas. Sin embargo, esas pequeñas mejorías no son suficientes.

Por el lado de la tasa de ocupación, en febrero se ubicó en 51.8% (3.7pp inferior al registro del año anterior). En otras palabras, en febrero alrededor de 20.8 millones de personas se encontraban ocupadas (aproximadamente 1.2 millones de ocupados menos que en el año previo), ver Gráficos 3 y 4. Si analizamos los datos desestacionalizados, la TD fue de 14.6%, eso es 3.7pp mayor que en el mismo mes del año anterior, 0.3pp mayor que en diciembre y 0.2pp menor que en enero. Una reducción casi nula, a decir verdad, si tenemos en cuenta que los resultados de enero fueron nefastos.

Al comparar las variaciones mes a mes del número de ocupados, tenemos que entre noviembre y diciembre del 2020 se dio un aumento de 149 mil personas, entre diciembre y enero una disminución de 197mil y entre enero y febrero un aumento de 380mil. Lo anterior sigue el mismo patrón de relajación-imposición-relajación de medidas contra el SARS-CoV-2. Esto es el claro reflejo de lo importante que es para el mercado laboral que las actividades productivas no se vean restringidas con cuarentenas y cierres estrictos (que, además, han resultado ser ineficientes para mitigar el contagio del virus). Así, aunque febrero presentó cifras más favorables respecto a enero, preocupa que se sigan viendo niveles de contracción del empleo tan altos incluso con relajación de medidas, lo cual sienta un precedente importante al considerar futuras restricciones en relación con la contención del virus.

Desempeño de las principales ciudades

Una de las particularidades que trajo el desempeño del mercado laboral para el mes de febrero es que las 13 principales ciudades del país tuvieron un peor comportamiento que el resto del territorio. La TD de Bogotá para el trimestre móvil de diciembre de 2020 a febrero de 2021 fue de 19.5%, aumentó 1.9pp frente al trimestre anterior (17.6%), 1.8pp por encima de la TD del trimestre para el total de las 13 ciudades (17.7%) y 4.0pp por encima de la TD nacional para el mismo periodo (ver Gráfico 5). Por su parte, Medellín (16.6%) y Cali (19.3%) también se ubicaron por encima de la TD nacional para el trimestre móvil.

Los resultados son supremamente desalentadores ya que muestran que las principales centrales productivas del país son las que han aletargado la recuperación. En efecto, la pequeña mejoría que hubo con respecto al mes de enero se explica por lo ocurrido por fuera de las ciudades principales. De hecho, dentro del grupo de las 13 hubo una contracción pues la TD desestacionalizada aumentó 0.5pp con respecto a enero (16.6% vs. 16.1%). También, la caída de ocupados en zonas urbanas explica un 90% de la disminución total de ocupados en el país.

Bogotá sigue siendo el caso más preocupante, ya que presentó diferencias más pronunciadas que el resto de las ciudades. Mientras que Bogotá únicamente representa el 18% del total de ocupados en el país, es responsable por el 26% de las perdidas en el total de ocupados (ver Gráfico 6). Algo similar ocurre con los niveles de ingreso laboral. Mientras Bogotá representa el 26% del total nacional de ingresos laborales, es responsable del 38% de la pérdida total de ingresos, 1pp por encima del mes anterior (37%). En contraste, Medellín representa el 8% de ocupados y el 11% de ingresos laborales y sólo es responsable del 8% de la caída en número de ocupados y del 10% de la pérdida de ingresos. Eso, nuevamente, es un claro reflejo del gran impacto negativo que tiene la implementación de medidas más estrictas en las ciudades de mayor participación en el PIB.

En términos de variación porcentual de ocupados, podemos ver que de los 5.4pp que ha disminuido el total de ocupados de febrero de 2020 a febrero de 2021, lo ocurrido en las 13 principales ciudades corresponde a 3.7pp del total. Es decir, la caída en estas áreas explica cerca del 70% de la caída de ocupados con relación a febrero del 2020.

Análisis de los resultados por posición ocupacional y sectores

El empleo formal continúa siendo el más golpeado por la crisis. Mientras que en febrero se calcula que los trabajadores por cuenta propia aumentaron en aproximadamente 86 mil personas, cerca de 924 mil trabajadores particulares formales perdieron su empleo (ver Gráfico 7). También, una particularidad de febrero fue la dura caída en ocupación que sufrieron las personas que se desempeñan como empleadas domésticas. En febrero se perdieron aproximadamente 136 mil empleos en este sector (vs. 101 mil en enero), que se compone, en su mayoría, por mujeres, lo cual tiene un impacto directo en el aumento de la brecha de género en el mercado laboral y en el ingreso de los hogares más vulnerables.

En el trimestre móvil de diciembre a febrero de 2020, se estima que se perdieron alrededor de 1.037.000 empleos en el sector formal, cifra que, a pesar de ser la más baja desde que empezó la pandemia, sigue superando el millón de empleos formales perdidos (ver Gráfico 8). En contraste en el sector informal para el mismo trimestre se perdieron alrededor de 9 mil empleos, cifra muy inferior y que refleja los problemas a futuro que tendremos por el aumento de la informalidad.

Ahora, los sectores que más se vieron afectados en materia de contracción de empleo en el mes de febrero fueron el entretenimiento, los servicios sociales (en donde se encuentra el empleo doméstico y la educación) y el alojamiento y comida (donde hay participación femenina superior al 65%). En estos sectores se perdieron aproximadamente 690 mil empleos frente a febrero de 2020, lo cual representa el 58% de la caída total de empleos en ese periodo (ver Gráfico 9). Hay que tener en cuenta que en los tres sectores apenas mencionados predomina el empleo femenino, de modo que las cifras demuestran la agudización de la brecha de género en el mercado laboral.

Hay sectores puntuales en los que se evidencia en mayor medida cómo las mujeres tuvieron una mayor carga en cuanto a perdida de ocupación se refiere. En administración pública y defensa, educación y atención de la salud humana, mientras que 13mil hombres salían del total de ocupados (-0.1pp) 252mil mujeres salían también (-2.8pp), esto es una relación casi de 1 a 20. También en el sector de actividades artísticas, entretenimiento, recreación y otras actividades de servicios, 59mil hombres salían de los ocupados (-0.4pp), mientras que se prescindía de 219mil mujeres (-2.5pp). Lo anterior es una muestra contundente de un deterioro más profundo del mercado laboral para las mujeres que para los hombres.

Para hablar un poco en materia de educación, los cierres escolares no solamente han tenido consecuencias negativas para la formación de niños y niñas y para la estructura de ingresos del hogar. Hay que decir que también se está convirtiendo en un problema para el empleo nacional. Normalmente en febrero hay una importante estacionalidad de la educación, usualmente empieza el año escolar y crecen las contrataciones específicas de apoyo. Debido a la negativa de volver a la presencialidad, las contrataciones se frenaron, así que para febrero de 2021 hubo 264 mil ocupados menos en el sector, con respecto a febrero de 2020. Esa situación merece un llamado de atención a las autoridades locales y nacionales ya que, como hemos reportado antes en varios Comentarios Económicos del Día en ANIF, no hay evidencia que soporte que las instituciones educativas sean un foco importante de contagios.

Brecha de género

Digámoslo de manera clara, incrementó la brecha de género en materia de desempleo. Para hombres la TD fue de 11.7% en febrero (vs. 9.0% un año atrás), mientras que para las mujeres fue de 21.7%, (vs. 16.5%). Esto quiere decir que la brecha hoy es de 10 pp entre hombres y mujeres (vs. 7.5pp en febrero de 2020). En materia de ocupación, mientras que las mujeres representan el 39% de los ocupados en el país (vs. 61% hombres), cargan con el 59% de la caída total de ocupados (vs. 41% hombres), ver gráfico 10.

En todo el país, por cada 2 hombres que salen de la ocupación, salen 3 mujeres, pero el panorama es más crítico dentro de las 13 principales ciudades del país, por cada hombre que sale de la ocupación, salen dos mujeres. La situación es todavía más crítica para las mujeres jóvenes. En cuanto a participación laboral joven, la brecha de género aumentó de 16pp. (63.7% hombres vs. 47.7% mujeres) en enero, a 16.4 pp. (63.9% vs. 47.5%) en febrero (ver Gráfico 11). La brecha en la TD joven también aumentó de 13.4pp. en enero (16.8% hombres vs. 30.2% mujeres) a 14.1pp. en febrero (17.5% vs. 31.6%). En este caso, la TD aumentó para ambos géneros, una clara señal de que los jóvenes en general, pero en mayor medida para las mujeres, necesitan incentivos al empleo.

Al darle una mirada al promedio móvil de 12 meses de la TD por género (ver Gráfico 12), es evidente que la brecha, a pesar de que ya era considerable en años anteriores, ha crecido de manera exponencial el último año. Para febrero de 2021, la brecha asciende a 8.1pp. (vs. 7.7pp en enero) y es peor cuando se observa la misma cifra para los jóvenes (ver Gráfico 13), en donde la brecha asciende a 13.3pp (vs. 12.9pp). Los datos confirman que las mujeres, sobre todo las jóvenes, son las más afectadas por el deterioro económico que trajo la emergencia sanitaria y las medidas tomadas para mitigarla. En particular porque los sectores que han presentado caídas más pronunciadas son aquellos en los que predomina la mano de obra femenina, sectores como alojamiento y servicios de comida, salud o educación.

Ya no hay lugar a dudas, el problema estructural de la brecha se ha agudizado a raíz de la pandemia y ahora la distancia parece infranqueable. No podemos ver este tema como un daño adicional a la ya golpeada economía nacional. Se deben tomar medidas inmediatas para garantizar la igualdad de oportunidades en el mercado laboral, no puede ser que las mujeres sigan siendo quienes menos participan en el mercado laboral, pero son quienes asumen los mayores golpes.

Conclusiones

Luego de los nefastos resultados en materia de empleo en el mes de enero, y después de la relajación de medidas restrictivas a la movilidad y el comercio, febrero se perfilaba como el mes en el que la recuperación se volvería a consolidar, pero no fue así. Los resultados, a pesar de mostrar una leve mejoría, fueron muy inferiores a los necesarios para volver a una senda de recuperación deseable. Adicionalmente, el desempeño de las 13 principales ciudades del país fue aún peor que en el mes de enero, con una TD desestacionalizada mayor que en el mes anterior: aumentó 0.5pp con respecto a enero (16.6% vs. 16.1%).

La situación general del mercado laboral no es más que el coletazo de las diferentes restricciones que se tomaron en las principales ciudades del país a finales del 2020 y en el mes de enero. Bogotá, por ejemplo, que fue una de las ciudades con medidas más estrictas, fue la que mayor participación tuvo en la pérdida de ocupados en el trimestre diciembre-febrero con un 48%. El indicio no se puede ignorar más, las medidas restrictivas suponen un obstáculo duradero a la recuperación, y no es suficiente con solamente relajar las medidas impuestas para volver a las sendas de crecimiento esperadas. Por eso reiteramos que las medidas restrictivas a la movilidad y el comercio ya no son una opción viable para tratar los efectos de la pandemia. Reiteramos, el desempleo no es únicamente cifras y números, representa un indicador clave para entender el impacto real sobre la capacidad de consumo y el bienestar de los hogares.

Sin duda alguna el problema que más se agudizó en el mes de febrero fue el del aumento en la brecha de género en términos de empleo. Las mujeres cargaron con una mayor proporción de la pérdida de ocupación y persiste el rezago en los sectores en los que hay más mano de obra femenina: entretenimiento, servicios sociales, alojamiento y comida y empleo doméstico. Las mujeres, sobre todo las jóvenes, participan menos en el mercado laboral y cargan siempre con la mayor parte de la pérdida de empleo. Esto ya no es señal de un daño colateral de la emergencia sanitaria, es la muestra de que existe un problema estructural en la conformación del mercado laboral en Colombia y sus cargas en cuanto a género. La pandemia sólo recrudeció la situación a niveles que ahora son insostenibles. Desde ANIF hacemos un llamado para que la inclusión de la mujer en el mercado laboral, el cierre de brechas en términos de empleo y ocupación y la disminución del rezago que tienen las mujeres jóvenes se conviertan en el centro de atención de la política laboral en el corto, mediano y largo plazo.

Es importante recalcar, además, que en este punto ya existe suficiente evidencia para catalogar cualquier medida que imponga cierres a la movilidad y al comercio como arbitraria. Debido al aumento de casos registrados que se ha visto después de Semana Santa, ya mandatarios de ciudades como Bogotá y Medellín han dado vía a medidas de restricción estricta, como la cuarentena total durante el fin de semana del 10 al 12 de abril. Lo único que nos resta decir es que la situación se reflejará en mayor número de desocupados, mayores pérdidas de ingresos laborales (que a la fecha ya superan el 3% del PIB) y en una afectación sistemática a los mismos que han cargado con los golpes más duros de la crisis: el empleo formal y las mujeres.

Por último, esperamos que la evidencia que hasta ahora se ha recopilado sobre la efectividad de las medidas para contener el virus sea tenida en cuenta. Por parte del gobierno, insistimos en que bebe acelerar el Plan Nacional de Vacunación. Además, es importante que mantenga las transferencias no condicionadas contempladas en el programa Ingreso Solidario y los giros extraordinarios de programas como Jóvenes en Acción, Colombia Mayor y demás programas sociales. Finalmente, también debe agilizar los programas y proyectos contemplados en el CONPES de reactivación, en especial los que tienen el potencial más grande de generación de empleo.