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Analistas 18/02/2026

Kevin se murió por usted, Ministro

Maritza Aristizábal Quintero
Editora Estado y Sociedad Noticias RCN

Sí, por su indolencia, por su cinismo, por no entender que la pelea es por la vida de seres humanos y no contra las EPS. Por desgastarse más en justificar el colapso del sistema que en buscar una solución. Por encerrarse en su cuarto ideológico y no salir a revisar la realidad de clínicas y hospitales.
Kevin tenía siete años, siete. No tendría por qué entender qué era una EPS. No debería depender de una autorización, de un trámite, de una firma. A los siete años uno debería saber montar bicicleta. Caerse. Levantarse. Reírse con las rodillas raspadas.

Sí, Kevin tenía hemofilia A severa. Pero también tenía derecho a ser niño.
Durante años recibió un medicamento que le permitía vivir con relativa normalidad. Un tratamiento que evitaba que un golpe se convirtiera en una hemorragia mortal. Ese medicamento no era un lujo. Era su salvavidas. Era la diferencia entre jugar o morir.

Y el sistema se lo quitó. Un sistema que depende de usted, ministro. Dos meses sin tratamiento. Dos meses en los que su mamá tocó puertas. Dos meses en los que la Nueva EPS, intervenida por el Gobierno, no garantizó lo mínimo: su derecho a vivir.

Después vino la caída. Una hemorragia que no debía ser letal, pero que a cuenta de la negligencia le costó la vida. Y ahí está lo verdaderamente insoportable: en lugar de decir “fallamos”, dijeron “debieron prevenir”. En lugar de asumir su responsabilidad, insinuaron que Katherine, la mamá, no debió dejarlo ser niño ni permitirle montar bicicleta. En lugar de abrazarla, la señalaron.

Hay que estar muy desconectado del dolor humano para decir algo así.

¿Qué madre le dice a su hijo de siete años que no puede montar bicicleta nunca más? ¿Qué madre le arrebata a su hijo la posibilidad de sentirse como los demás? Kevin no estaba desafiando la vida. Estaba intentando vivirla.

El Estado le quitó el tratamiento que hacía posible esa normalidad. ¿Y ahora le quita la dignidad a esta mamá?

Esto es lo que ocurre cuando el poder se defiende en lugar de asumir. Se vuelve frío. Se vuelve cruel. Kevin no murió por una bicicleta. Murió porque durante dos meses nadie garantizó el medicamento que lo protegía de una hemorragia. Murió porque en Colombia la salud colapsó, porque están aplicando al pie de la letra el “chu-chu-cu”, porque están interviniendo sin resolver.

Cuando el Gobierno toma el control de una EPS también debe asumir la responsabilidad. No puede quedarse con el control administrativo sin sostener las vidas. Eso no es gobernar. Eso es eludir.

Hoy hay una mujer que no duerme. Que repasa cada segundo. Que se pregunta qué faltó. Y no, no tenía que evitar que su hijo se montara en una bicicleta: lo evitable era que estuviera sin tratamiento. Lo evitable era la interrupción del medicamento. Lo evitable era que el sistema fallara. Porque que quede claro: la hemofilia no mata cuando está tratada. La burocracia sí.

No más cinismo, ministro, este no es el debate arribista de una mamá que según usted no recibió formación sobre cómo cuidar a su hijo. Es la historia de un niño que quería montar bicicleta y de un Estado que no cumplió. Es la historia de una madre que luchó y de un sistema que la abandonó.
Y cuando un país permite que un niño muera esperando un medicamento, y luego culpa a su madre por dejarlo jugar, algo profundo está roto. Y no en la bicicleta… en el poder.

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