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Dominancia móvil: debate anacrónico

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Leonardo Gómez Jiménez Profesor de Medios Digitales

Es increíble que con todos los cambios que ha tenido el mercado de telefonía móvil en 10 años, de nuevo estemos hablando de operadores dominantes, de remedios regulatorios y de concentración del mercado. Hace 10 años, este servidor escribía sobre el tema para este mismo diario y hace seis años hacía lo propio para el Grupo Semana, así que doy fe de los altibajos que ha tenido este sector tan competido y de las oportunidades que han tenido los operadores para ganar clientes en una economía de libre mercado.

Hace 10 años había en efecto algunos asuntos regulatorios que sin proponérselo podían favorecer a un operador en detrimento de sus competidores. Para entonces, Claro lideraba el mercado pero sus usuarios inconformes se sentían atrapados y no cambiaban de proveedor por temor de perder su número y sus contactos. Los contratos también ataban a sus usuarios. Eso ya quedó resuelto y los usuarios viajan de un operador a otro libremente.

No es propio de una economía de libre mercado castigar a un competidor por su éxito cuando las políticas y la regulación son iguales para todos. Por ejemplo: si ETB no ha crecido lo suficiente no es por limitantes regulatorios. Esta es la marca más antigua, y sin embargo escasamente ha llegado al medio millón de clientes. Mientras Virgin logró 440.000 clientes en los primeros seis meses de lanzamiento en 2013, ¡ETB tardó seis años en alcanzar esa cifra (2018)! Y son 100.000 menos que el año anterior. ¿Es una falla del mercado que requiere remedio regulatorio? Cada uno ha tenido sus épocas de vacas gordas y flacas. Bellsouth lideró el mercado antes de ser Movistar. En 2012 coincidencialmente con la transición de cambio de marca de Comcel a Claro, y con la llegada de 4G, los usuarios se quejaban de las constantes caídas de señal y lo castigaron con el retiro de 1,4 millones de clientes en un año. Un millón se fue para Tigo y 400.000 para Movistar. ¡Así es el mercado! Se regula solito por acción de los usuarios sin intervención estatal. En 2012 también los competidores de Claro intentaron dejarlo por fuera de la subasta 4G, alegando que tenía posición dominante. Para entonces ostentaba 70% del mercado con 34 millones de abonados. Al cierre de 2018 tenía 46 por ciento y 29,6 millones, así que los demás operadores le han arrebatado mercado. Es legítimo. Ese es el juego.

Hoy se repite la historia y los operadores pretenden que se declare dominante a Claro, y de paso que no acceda a la subasta de 700 y 1.900 mhz. ¿Cómo se va a relegar a un operador si estamos en un mercado libre? Y salvo ETB, las demás son también monstruos internacionales con grandes chequeras para poder pujar en la subasta, independientemente de sus ingresos en Colombia.

La competencia es legítima y sana. Todos han hecho un buen trabajo para cautivar a sus usuarios con estrategias de tarifas y servicios y es el usuario quien decide con quien se queda. Esperar que papá Estado intervenga, es una posición paternalista y anacrónica.

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