Pasadas ya varias semanas de aislamiento para mitigar el coronavirus en Colombia, y con la expectativa de que la ‘normalidad’ tardará, no queda duda de que habrá un impacto en la economía y por ello, personas y empresas están levantando la mano en busca de ayudas para sobrellevar esta situación.

Hay un sentimiento común: ¡Colombia nos necesita a todos! Y aquí estamos. Por un lado, el Gobierno Nacional y las administraciones locales han adoptado medidas de salud y apoyo económico claves para este momento. El sector privado, por su parte, se ha comprometido activamente asegurando empleos y buscando opciones de corto plazo que permitan empezar a proyectar una recuperación sostenible. Y el sector financiero ha entregado alivios como congelamientos, prórrogas y otros que ya cubren créditos por $124,45 billones y que benefician a 5,4 millones de clientes, entre personas y empresas.

Aún con estas cifras, distintas voces han señalado que la banca colombiana debería ser mucho más agresiva en ‘abrir el grifo’ para irrigar recursos a todos aquellos que lo necesiten. Suena como una solución mágica y simple. Si lo fuera, con certeza ya habría sido aplicada en todos los países del mundo.

En una coyuntura como la actual las necesidades son tan grandes que los recursos no son suficientes. Esto no significa que la banca haya estado impasible ante la situación. Adicional a los alivios a las obligaciones existentes, la disponibilidad de crédito se mantiene: entre el 24 de marzo y el 10 de abril, la banca colombiana otorgó $19 billones en nuevos créditos para que personas y empresas cuenten con los recursos que necesitan en esta coyuntura.

Los alivios no paran de llegar. El Gobierno ha anunciado diferentes bolsas de dinero de Bancoldex, Finagro y Findeter, a las que se suman las líneas de crédito propias de algunas entidades bancarias para pago de nóminas y capital de trabajo. Igualmente, la banca está comprometida con canalizar préstamos respaldados por el Fondo Nacional de Garantías. Todo esto, acompañado con los anuncios hechos por el Banco de la República en el sentido de asegurar más liquidez a futuro.

Hasta hoy hemos venido tomando las medidas que de forma prudente y responsable podemos ofrecer, y el compromiso es claro, acompañar con recursos al mayor número de personas y empresas, asegurando el bienestar de todos.

Mirando hacia atrás debemos reconocer que algunos ciudadanos no han tenido la mejor visión de la banca, que en ocasiones nos hemos equivocado y que tenemos el enorme desafío de conectar con las expectativas de todos para seguir construyendo confianza en un momento crítico como el que estamos viviendo.

En esta situación, las medidas pueden parecer insuficientes, pero tengan la seguridad de que maximizaremos la solidaridad con los más afectados por esta situación, al tiempo que cuidamos el dinero de los ahorradores.

Por eso, es más importante que nunca contar con un sistema financiero sólido que, en un trabajo conjunto con todos los demás sectores, aporte soluciones para sostener el sector productivo hoy y apoyar mañana su reconstrucción, con un compromiso genuino y visión de país. Colombia nos necesita a todos.