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Analistas 21/10/2021

Repensar lo pensional

José Ignacio López
Director Ejecutivo Investigaciones Económicas en Corficolombiana

Los sistemas de retiro fueron inicialmente concebidos para honrar el servicio militar. Los trazos más antiguos de dichos sistemas se remontan al Imperio Romano y a los beneficios en tierra, puestos o dinero, destinados a los famosos Legionarios. Esto explica la etimología latina de la palabra pensión, que significa pago. Las mesadas reaparecieron en Europa como una forma de recompensar a los jóvenes que perdían su lozanía o alguna extremidad en las guerras o para apoyar a las viudas.

A finales del siglo XIX el sistema de retiro adoptó su actual carácter universal con las reformas de Bismarck en Alemania. Bajo el entendido de que una Nación puede entenderse como una familia, dichos programas sociales se establecieron como sistemas de reparto, donde los trabajadores jóvenes financian el consumo de los adultos mayores, en un acuerdo intergeneracional mediado por el Estado.

Por cuenta de los cambios demográficos a nivel global este modelo está amenazado. La caída en la tasa de natalidad - que reduce secularmente el número de jóvenes disponibles para financiar a los mayores-, y un aumento significativo de la esperanza de vida - como resultado del progreso tecnológico y hábitos de vida más sanos- tienen a los sistemas pensionales en jaque. Estos cambios hacen que la mayoría de los sistemas de reparto sean insostenibles, como cualquier pirámide financiera, ya que un aumento en la esperanza de vida de una cohorte implica un creciente esfuerzo de la siguiente generación para honrar sus obligaciones.

Los sistemas de reparto se han complementado o sustituido en décadas recientes por sistemas de acumulación, donde los jóvenes ahorran para financiar su consumo futuro. El sistema de ahorro tiene varias ventajas sobre el sistema de reparto, como su capacidad de ampliar el contrato intergeneracional en la medida que los jóvenes pueden ahorrar en activos financieros a nivel global.

Adicionalmente, el ahorro pensional tiene externalidades positivas sobre los mercados financieros locales, ya que reduce el costo del capital de las firmas, promoviendo la inversión y el crecimiento, y promueve el desarrollo de nuevos mercados financieros, como el de préstamos a largo plazo. No obstante, el sistema de acumulación enfrenta el reto de la búsqueda de retornos que permitan a los ahorradores tener los recursos suficientes en la etapa de jubilación en un mundo con tasas de interés reales a la baja, en parte por los cambios demográficos ya mencionados, en otra, por la falta de activos financieros seguros y la ralentización del crecimiento de la productividad en muchas economías.

En Colombia tenemos un híbrido de los dos sistemas. Hibrido ineficiente e inequitativo, donde, además, algunos quieren echarle la mano al ahorro pensional, embargando el futuro de las siguientes generaciones. Estamos lejos de una reforma pensional juiciosa en Colombia. Hacia adelante tendremos que repensar, no solo en nuestro país, sino en el mundo, el concepto de jubilación.

No será suficiente con modificar algunos parámetros. Debemos repensar el sistema de protección a la vejez poniendo en el centro de la discusión la promoción de una industria que se dedique de lleno a este tema, de tal forma que la discusión vaya más allá de lo estrictamente financiero, e incluya temas como casas de retiro con servicios especializados.