Estamos a menos de un mes del día electoral en Estados Unidos, programado para el 3 de noviembre. A esta contienda electoral, en medio de la pandemia, no le ha faltado drama. Al primer debate presidencial, que estuvo marcado por las interrupciones y la falta de ideas, le siguió en días pasados la noticia del contagio de Trump con covid-19. Al drama electoral se le sumó la interrupción, a inicios de semana, de las negociaciones entre los dos partidos sobre un nuevo paquete de estímulo fiscal, cuya discusión quedó postergada hasta después de las elecciones.

Los mercados financieros, como era previsible, se han movido al ritmo de la montaña rusa electoral, y se espera que en las próximas semanas seguirán exhibiendo una alta volatilidad, que no solo afectará las acciones en Estados Unidos, sino también al dólar, y por ende al peso colombiano, como al resto de las monedas de países emergentes.

Los analistas económicos que siguen Estados Unidos no han sido tímidos en señalar que los mercados financieros prefieren una victoria de Trump. A pesar de lo errático y volátil de la política económica del actual presidente, muchos analistas sugieren que un aumento de impuestos corporativos del actual 21% a 28% y una expansión del gasto público, y su subsecuente efecto en las tasas de interés, bajo una eventual administración de Biden, tendrá un efecto adverso sobre la valoración de las empresas listadas en bolsa.

No obstante, en las últimas semanas una nueva narrativa ha venido emergiendo, tanto en los medios especializados como en los informes de reconocidos analistas, según la cual, el mercado no se vería afectado por una victoria de Biden, en especial si los resultados electorales se conocen rápidamente. Uno de los temores del mercado asociado a las elecciones es que no se conozca rápidamente el ganador, en una jornada electoral donde el voto por correo físico será mucho más importante que nunca antes en la historia de la democracia estadounidense. Algunos estados como Wisconsin y Pensilvania han aceptado que los votos enviados por correo que tengan la estampilla del día de las elecciones serán válidos, incluso si llegan algunos días después.

El escenario que más teme el mercado es que la elección no tenga una resolución rápida y que el proceso se extienda y termine en las Cortes, sin un reconocimiento de Trump, o parte del electorado, del resultado. Este temor es tan concreto que es muy probable que, si el día de elecciones, los resultados muestran una clara victoria de Biden, no descartaría que tengamos un rally en los mercados financieros. Los estados a seguir de cerca bajo este escenario son la Florida y Carolina del Norte, ambos de la costa este y que deberían tener un escrutinio rápido.

Obviamente los mercados no solo seguirán de cerca la carrera por la Casa Blanca, sino también los resultados electorales del Congreso. La Cámara de Representantes seguirán en control de los Demócratas, pero hay una alta probabilidad que este partido tome también el control del Senado. La “ola azul” (blue wave), definida como un resultado donde los Demócratas tengan control de ambas cámaras del Congreso, y de la Presidencia, tendrá un efecto importante en materia económica. Nadie espera una “supermayoría” de los Demócratas en el Senado (más de 60 escaños), pero una mayoría simple sería suficiente para impulsar la agenda de dicho partido.