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Analistas 18/11/2021

Elecciones en Chile

José Ignacio López
Director Ejecutivo Investigaciones Económicas en Corficolombiana
La República Más

Estamos a pocos días de las elecciones generales en Chile. El próximo 21 de noviembre el país austral escogerá presidente, senadores, diputados y consejeros regionales. Buena parte de la atención está en la carrera presidencial, que no ha estado exenta de drama. Sebastián Sichel, candidato de centro derecha y de quien se pensaba tenía un puesto asegurado en segunda vuelta, se ha deslizado sin tregua en la intención de voto, y en las encuestas más recientes no supera el 10%.

Gabriel Boric, candidato de izquierda que se presumía tendría la fracción más alta de votos en primera vuelta, le ha cedido al puesto en varias encuestas a José Antonio Kast, el candidato más de derecha. Las encuestas sugieren que Boric tendría el 20% de los votos, mientras Kast el 25%. Las últimas encuestas publicadas el 5 de noviembre - antes del actual período de silencio - muestran un número de indecisos alto. La incertidumbre es alta, más si se tienen en cuenta los errores de pronósticos de las encuestas en elecciones anteriores, en que la izquiera ha tenido más votos que los proyectados.

A falta de un claro ganador, y con la información más reciente, Boric y Kast se enfrentarían en una segunda vuelta el 19 de diciembre. El resultado de la segunda vuelta será ajustado y difícil de pronosticar, aunque alguna simulaciones sugirieren que Kast podría salir victorioso. Una victoria de la de derecha en la elección presidencial, en el contexto de una Convención Constituyente, mayoritariamente de izquierda y elegida en mayo pasado, no es fácil de explicar y puede ser el síntoma de una sociedad polarizada que no encuentra fórmulas en el centro político, una democracia bipolar, si se quiere. Un eventual gobierno de Kast, que defiende el actual modelo económico y político, no será fácil, en medio de una Convención Constituyente que busca implantar un nuevo orden.

Kast tiene la intención de voto de los hogares más vulnerables, temerosos de perder las claras ganancias en bienestar del milagro económico chileno. Por su parte, Boric tiene el apoyo de los jóvenes, que quieren un mejor Chile, pero se resisten a creer las bondades del milagro económico de su país, y pretenden, en muchos casos con fórmulas nostálgicas y fallidas, avanzar, en los que muchos podrían interpretar como un retroceso. La participación de los jóvenes será determinante para el resultado electoral.

El candidato de la derecha ha sido crítico sobre la violencia que acompañó las protestas, y ha recurrido a un ataque simplista de la migración venezolana, lo que ha tenido rédito político. Si la elección se entiende como un voto entre orden y caos, el candidato de derecha es el mejor posicionado.

Los mercados financieros prefieren una victoria de Kast, dada la incertidumbre que podría implicar un gobierno de Boric, cuyo programa enfatiza una estatización de la economía. No obstante, una victoria del candidato de derecha, que no tiene un programa de gobierno que responde a muchas de las demandas de la sociedad chilena y en contravía de la Convención Constituyente, puede implicar una parálisis de Chile.

Entre la reforma de la Constituyente y una eventual contra-reforma de una victoria de Kast, parece inviable una receta para construir sobre lo construido. Desde afuera, lo más sensato parece ser afinar, pero no renegar, de las fórmulas que convirtieron a Chile en uno de los países más prósperos de la región.