La nueva Colombia

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Durante años el técnico argentino José Pekerman trabajó de la mano de la Federación de Fútbol para llevar a la selección de mayores masculina a dos mundiales de manera consecutiva. Pekerman trabajó con esos objetivos deportivos macro, y en el transcurso del camino, en el día a día, fue construyendo otras cosas y dejando señales de buenas prácticas en el equipo, la prensa, los hinchas y también la parte administrativa de la Federación. Gracias a Pekerman, y su estilo al principio incomprendido por los medios deportivos, se acabó el manejo desigual, asimétrico y amañado de cierta información privilegiada a ciertos periodistas deportivos conocidos como “vacas sagradas”. Impuso también detalles en los viajes, las concentraciones, el análisis de video y muchos elementos sobre los que se ha ido construyendo.

El nuevo técnico, Carlos Queiroz, también trae su estilo y ya comenzó a aportar a la nueva Selección Colombia, y por supuesto desarrollará elementos que nos harán madurar mucho más la industria del fútbol. Esta industria donde ruedan miles de millones de dólares, pero a veces quienes los transan y manejan, lo hacen con un pensamiento rudimentario, muy básico y poco sofisticado. Los resultados deportivos a la fecha han sido buenos, pues además de lo mostrado en los amistosos, en esta Copa América, Colombia fue el primer equipo en clasificar a la segunda ronda de manera anticipada e invicta, con dos triunfos sobre Argentina y Catar. El próximo viernes en el estadio Arena Corinthians estamos instalados esperando el rival que resulte segundo del grupo C, probablemente Chile o Ecuador.

Queiroz ha sorprendido también por sus frases motivacionales, que, a mi juicio, llevan un sello que sirve muchísimo a los deportistas, pero también a todos los colombianos en general. El nuevo técnico ha insistido en que, si uno quiere ganar títulos y ser campeón, debe primero pensarlo, imaginarlo y prepararse mentalmente para la victoria. Pensar como campeones para ser campeones. Este contundente pensamiento trae un profundo elemento filosófico. Alguna vez alguien nos lo tenía que decir. La idea aplica más que nunca a los futbolistas que integran la selección y a cada uno de los colombianos de a pie, pues siendo sinceros, pocas veces tenemos la programación mental de la victoria en nuestro imaginario colectivo. Por el contrario, se podría decir que predominantemente en el histórico de las décadas anteriores, el colombiano viene lleno de pesimismo, prevención y escepticismo sobre la forma como funciona el país en general.

Queiroz invita al cambio mental. Nada fácil para la población en general, pero con la tecnología y la globalización las nuevas generaciones lo están haciendo gradualmente. Un ejemplo, el uso de redes sociales, de pronto no con las mejores prácticas, pero al menos los que navegan en ellas tienen nuevos elementos de juicio frente a la información globalizada que los que antes dependían exclusivamente de los que dijeran los medios de comunicación. Hoy en promedio la gente está más informada, o puede estarlo fácilmente a la vuelta de unos clics. Estamos frente a las bases que construirán el nuevo país del Siglo XXI. Unas bases que no son claras, que son ambiguas y que no todos los colombianos entendemos por igual. Invito a pensar como nos indica Queiroz. El solo hecho de cambiar y formatear nuestro cerebro preparados para ganar, en este caso como país, nos pone en ventaja con respecto a nosotros mismos del pasado.

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