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Crisis en cooperativas

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Guillermo Trujillo Estrada

Para nadie es un secreto que existe una crisis en el sistema cooperativo cafetero debido a dificultades de los últimos años, siendo el caso más sonado el de la Cooperativa de Andes en Antioquia.

Desafortunadamente, la primera conclusión que se puede sacar es el abandono de parte de la Federación a este sistema, que se refleja por ejemplo, en el informe anual del gerente al pasado congreso, en el que no se dedica un solo capítulo a las cooperativas cafeteras.

La división de cooperativas de la Federación se estableció para vigilarlas, apoyarlas y promover el sistema cooperativo cafetero. Desde 1942 se recomendó su creación, las primeras se fundaron en 1959, teniendo como actividad principal la comercialización interna de café, en un lugar cercano a los centros de producción, garantizando pesaje exacto y pago de contado.
Durante muchos años compraban por una comisión que les daba el Fondo Nacional del Café y con la línea de financiamiento propio, además, le concedía al FoNC la facultad de vigilarlas estrictamente.

Ahora nadie entiende cómo se desarrolló una enorme rivalidad entre las cooperativas y la Federación, logrando muchas de ellas convertirse en un foco de poder regional, duplicando a su respectivo comité departamental en muchas de las funciones y despilfarrando recursos de los productores, tanto los unos como los otros.

Inexplicable que teniendo cada comité departamental de cafeteros participación en las cooperativas, estas terminen con su aquiescencia o silencio cómplice, haciendo locuras en el negocio de exportación de café, cuando entre ellas crearon Expocafé, precisamente para este propósito. Respetando la autonomía podrían hacerlo, pero con personal experto e idóneo como le exige la Superintendencia a cualquier institución financiera.
“El mayor peligro que puede tener un especulador es que le vaya bien”, afirmaba Gabriel Silva en un encuentro de cooperativas.

La ley de las cooperativas exige que el consejo de administración y la junta de vigilancia, deben estar conformadas por personal idóneo, calificado y conocedor, para adelantar tareas empresariales que implican riesgos, con el dinero de los asociados.

Sin abortar el modelo de participación democrática, es urgente que se exija a las asambleas próximas a realizarse, la elección de directivos con todas las condiciones que exige la ley, así como fijar los patrimonios que se pueden arriesgar en cada negocio, con criterios de prudencia y dispersión del riesgo.
He venido insistiendo en que se requiere reformar todo y dejar una sola institución entre Federación, cooperativas y Almacafé. No hacerlo es continuar desperdiciando recursos.

El orgullo del gremio no puede ser cumplir 93 años con los mismos instrumentos. Defender el pasado genera aplausos a la administración, pero de seguir así seguramente será imposible llegar a los 100 años sirviendo a los cafeteros.
Se requiere mucho liderazgo adaptativo. El profesor Juan Carlos Eichholz, en su libro ‘Capacidad Adaptativa’ afirma: “Si no existiera un problema, la adaptación no sería necesaria. Las personas y las organizaciones progresan cuando enfrentan los problemas de manera exitosa. Y cuando los evaden, pueden llegar a no sobrevivir.”

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