Analistas 24/09/2020

Crecimiento con garantía

En la actualidad existe un consenso en el país respecto a la principal problemática y urgencia: salir de la recesión en la que se encuentra la economía con una agenda robusta de reactivación económica. Esto nos lleva como país a identificar mecanismos, instrumentos o herramientas que permitan impulsar la generación de empleo en un esfuerzo publico - privado. En lo que respecta al sector agropecuario, si bien este mantuvo su ritmo de producción, el consumo disminuyó significativamente. En el caso particular del renglón avícola, el canal Horeca que comprende entre otros restaurantes y hoteles, se contrajo, situación que ha llevado a las empresas a adaptarse a la nueva realidad comercial y a las nuevas dinámicas de compra de los consumidores, un reto acelerado en materia de innovación para la industria, el comercio y las empresas de servicios con miras a mitigar las afectaciones en toda la cadena de valor del sector de alimentos.

Esta disminución de los ingresos, plantea un enorme reto de liquidez para las empresas, principalmente para mantener el recurso humano (el principal activo de una organización en tiempos de pandemia), así como para la inversión orientada a reposición de equipos e incluso para el crecimiento, dejando en evidencia lo que en la literatura económica se conoce como “trampa de liquidez”, en donde el sector financiero, al evaluar mayores situaciones de riesgos económicos, país y sectoriales, exigen mayores garantías para el otorgamiento de créditos, llevándonos a un callejón de salida que no permite impulsar el crecimiento. Asimismo las empresas requieren incrementos en el apalancamiento financiero dada la alteración en los flujos de caja, tanto en los ingresos como en los egresos.

Por su parte, desde la perspectiva de la política pública, es urgente el desarrollo de mecanismos que ayuden a impulsar el ritmo de las empresas: acelerar el crecimiento, frenar la pérdida del capital humano y generar por el contrario empleo de calidad. De allí que sea estratégico que el sector agropecuario haga parte de todas las líneas de crédito diseñadas por el gobierno a través del Fondo Nacional de Garantías (FNG), para que todas las empresas y productores del renglón agropecuario (pequeños, medianos y grandes), incluyendo a aquellas que se encuentran en el régimen de insolvencia, puedan apalancar proyectos productivos que garanticen mantener y generar nuevos puestos de trabajo formal, con niveles atractivos de coberturas y subsidios a la comisión, tanto para capital de trabajo como inversión.

Lo anterior se debería sincronizar con los esquemas de financiación de Finagro, permitiendo que las garantías del FNG sirvan como apalancamiento en créditos. La reactivación de la economía no da espera y, mecanismos como ampliar las coberturas del FNG al sector agropecuario incentivan a que la recuperación del aparato productivo ocurra en el menor tiempo posible.

Dentro de las diversas acciones de política que ha desarrollado el Gobierno Nacional, no se puede desconocer la implementación de productos especiales, por parte del FNG, entre los que se destacan las garantías a sectores afectados como Gran Empresa y Pymes, entre otros. Sin embargo, la pandemia ha afectado a todo el aparato productivo, por ello resulta conveniente ampliar estas estrategias de ayuda del ámbito servicios, manufactura y comercio, también al renglón agropecuario, en donde se dé espacio a las empresas en formato de mediana y gran empresa, las cuales generan empleos formales.