Ganamos discusiones y perdemos la posibilidad de acordar. Convertimos diferencias en afrentas, reformas en pruebas de lealtad e instituciones en trincheras
La paranoia no nace del miedo a ser vigilados, sino del pánico a que el rival utilice exactamente los mismos mecanismos de espionaje
Hay algo que agradezco profundamente poder contar que, cuando todo se derrumba, los colombianos sabemos reconstruirnos