Analistas

El efecto VivaColombia

 

Nunca en la historia de la aviación colombiana, los usuarios del transporte aéreo habían tenido tanto acceso a servicios de calidad y a opciones de niveles de servicio según su necesidad y preferencia. En el país opera hoy en día una de las flotas de aeronaves comerciales más moderna del mundo y confluyen diferentes modelos de negocio que brindan muchas opciones a los pasajeros. Esto no es casualidad y es el resultado de los avances que en los últimos años han sido posibles gracias a los incrementos en los niveles de competitividad, un amplio marco legal, mayores niveles de seguridad aérea, mejoras en la infraestructura aeroportuaria e inversiones estratégicas representativas por parte de inversionistas que han creído en el potencial de la aviación colombiana. 
 
Sin embargo, a Colombia todavía le falta mucho camino por recorrer para alcanzar la posición de liderazgo que le corresponde en América Latina, y es ahora cuando se necesitan políticas de estado contundentes que abran la posibilidad a las empresas aéreas de alcanzar el nivel de competitividad que demanda el país.
 
El modelo de negocio de bajo costo le ha dado acceso al transporte aéreo a miles de personas que nunca habían podido beneficiarse de este servicio y ha demostrado que la aviación es, y debe ser, un servicio público esencial que beneficia a todos los estratos de la población. Darle la capacidad al país de movilizar masivamente a sus ciudadanos en un país como Colombia, es abrir nuevas oportunidades para dinamizar la economía. Al reducir el costo del transporte, los ciudadanos tienen acceso a muchos más servicios y oportunidades que terminan impactando y dinamizando otros sectores de la economía, y por ende generando una mejor distribución de la riqueza.
 
Todo lo anterior exige al gobierno nacional definir un derrotero claro que le permita al sector seguir avanzando en su desarrollo. La normatividad en lo comercial debe buscar facilitar a las empresas ofrecer cada día tarifas más económicas y estos solo es posible cuando se pueden bajar los costos de operación. La congestión en cualquier sistema de transporte suma costos de operación que se pueden evitar cuando hay planeación, procedimientos eficientes e inversión en terminales aéreos, pistas y radio ayudas. De otra parte, es importante recordar que el precio de combustible jet en Colombia es de los más altos de la región y termina contribuyendo al encarecimiento del servicio. 
 
Es cierto que desde la entrada en operación de VivaColombia las tarifas del mercado por trayecto rondan los  60.000 pesos, pero el panorama podría mejorar si lográramos  reducciones en el precio de combustible y en las tasas aeroportuarias, entre otros. La idea definitivamente es ampliar el espectro para que el servicio sea una opción para todos. Debemos seguir trabajando entonces en la productividad del personal aeronáutico y en infraestructura. Hace unos años se aumentaron las horas de vuelo y los tiempos de servicio de los pilotos. Fue beneficioso para todos los actores y, todavía es posible aumentarlas para llegar a estándares internacionales que le dan mayor flexibilidad a las empresas, con un impacto importante en los costos de operación y por ende, en las tarifas. No obstante lo anterior, y por razones injustificadas, cursan iniciativas en el Congreso para, en lugar de avanzar, retroceder, afectando a los miles de pasajeros que se están beneficiando de un transporte asequible.
 
Es entonces fundamental dar continuidad a las políticas de estado que garanticen un marco legal estable y predecible, que permita a su vez dar mayor competitividad a las empresas; cualquier iniciativa que la desmejore, afecta a millones de pasajeros que hoy necesitan, más que nunca, poder viajar.