Analistas 30/11/2020

Gerencia 4.0: cómo liderar las empresas

Hoy, cómo hacemos las cosas es tan importante como qué cosas hacemos. Por ello, la gerencia adquiere mayor valor en tanto que debe tener la capacidad de planear, organizar, monitorear y dirigir individuos y organizaciones, en un contexto volátil, incierto, cambiante y ambiguo. El mundo actual está marcado por el desarrollo tecnológico, la abundancia de información, las transformaciones industriales, los desafíos ambientales y una constante social: el desconocimiento respecto al futuro.

En muchas áreas, estamos llegando a un punto en que el desempeño humano está siendo sobrepasado por el de las máquinas. Comenzamos a ver la capacidad que tienen los computadores de hacer cosas que hasta hace poco tiempo estaban reservadas al ser humano.

La pandemia ha añadido desafíos nunca vistos a una situación en alta evolución: ha forzado una dislocación abrupta en la forma en que trabajamos, en el comportamiento de los consumidores, en el funcionamiento de las cadenas de abastecimiento y en el desempeño de las empresas.

Los líderes de esta época deben ejercer la Gerencia 4.0, con atributos muy particulares para una sociedad cada vez más diversa y compleja. El Chartered Management Institute, organismo líder en temas gerenciales, define la Gerencia 4.0 como gerencia en una era de revolución donde la tecnología juega un papel central en moldear el entorno de negocios de una forma nueva.

La gerencia 4.0 debe, por consiguiente, enfocarse en tecnología transformada, patrones de trabajo transformados, liderazgo transformado, sociedad transformada, negocios transformados, aprendizaje transformado: en síntesis, un mundo transformado.

En la pandemia, muchas organizaciones han alcanzado logros hasta hace poco impensables. Sus líderes entendieron que las barreras para actuar estaban no tanto en límites técnicos sino en la mentalidad organizacional para permitirse actuar en forma audaz y rápida, y han empezado a desafiar políticas que frenan los avances, y a enfrentar cadenas burocráticas de mando.

El trabajo remoto y la imposibilidad de viajar han mostrado nuevas maneras de funcionar con eficiencia y efectividad. Sin duda las empresas revaluarán su presencia física y la de sus colaboradores y los líderes tendrán la oportunidad de replantear los esquemas de trabajo con más libertad, dejando de lado normas y costumbres.

Los líderes actuales deben mostrarse más humanos: sus equipos necesitan saber que ellos están ahí para acompañarlos y apoyarlos, y deben motivar mayor confianza y empatía. A cambio, sus colaboradores les darán lealtad y respeto y juntos generarán enormes posibilidades de hacer más.

Finalmente, la pandemia ha reafirmado de forma contundente la interconexión e interdependencia entre las organizaciones y sus “stakeholders”. El atender los intereses y preocupaciones de “stakeholders” en el largo plazo es beneficioso para las empresas. El 87 por ciento de consumidores encuestados señala que comprará bienes y servicios de empresas que estén alineadas con sus convicciones. Como resultado de la pandemia, esos consumidores se muestran más comprometidos con la responsabilidad social.

Los líderes para la nueva era deben transmitir un propósito e inspirar a sus colaboradores, relacionarse mejor con su entorno y aportar una gran visión pero a la vez acompañar cada paso de sus organizaciones.