Analistas 18/07/2020

El apeñusque legislativo

En épocas que nos piden que tengamos distancia los unos entre los otros, hay algo que de seguro estará muy lleno y congestionado: se trata de los proyectos de ley y los actos legislativos en esta nueva legislatura. Aunque hay quienes dicen que el tema de cómo operar ya está claro, y que las mesas directivas escogerán cómo trabajar para dar garantías sin volarse el reglamento del Congreso, persisten algunas dudas y para muchos el riesgo de que la forma escogida deje las leyes vulnerables por procedimiento.

Sea como el Congreso escoja trabajar, será mucho el codo que se dará en Senado, en Cámara y con el propio Gobierno por priorizar los proyectos y debates que cada uno considera vitales para la recuperación de la economía, para financiar a la Nación y para cambiar algunas de las bases de nuestra democracia y sociedad.

Sin ánimo de ser exhaustiva, pero sí para ilustrar lo que se viene para el Congreso, mencionaré brevemente algunos de los proyectos que nos tendrán ocupados a los congresistas en esta tercera legislatura que inició el 20 de julio y va hasta el 20 de junio del 2021.

Las reformas “sociales” del Gobierno como la pensional y la laboral amenazan y amenazan cual ranchera, pero a la hora de la verdad siempre terminan engavetadas. Una de las más controversiales es la reforma laboral, basada en la necesidad de adecuar nuestra legislación a tiempos de plataformas digitales. En cuanto a la reforma pensional, si bien se dificulta en lo político, es necesaria pues por la regresividad del sistema es evidente el hueco que hoy tenemos, que se hace más notorio con la situación fiscal actual.

Si algo puso de manifiesto la pandemia es que el país está listo para una conversación rigurosa sobre renta mínima, de subsistencia o básica. Es hora de discutir las fuentes de una iniciativa de este tipo, pero sobretodo de decidir si queremos continuar por el camino de los subsidios condicionados cuando las evaluaciones muestran que tienen buen resultado o si queremos ir por un camino con menos burocracia y con menos costos en los trámites, sin dejar de lado la focalización.

Uno de los retos más agudos es el paquete de medidas económicas. Hasta el 29 de julio el Gobierno nos debe presentar al Congreso la primera versión del presupuesto. Las apuestas son que no se presentará desfinanciado, es decir que no se hará otra “ley de financiamiento” sino una reforma tributaria. Pero, incluso así las perspectivas de mediano y largo plazo no son alentadoras. Por eso no sería raro que en ese mismo paquete se reforme de fondo la regla fiscal y se aproveche para ampliar el tiempo para regresar a una senda de déficit fiscal consistente con la regla. Ya que estamos en esas, ¿por qué no incluir tributos verdes que tanto se están usando en el mundo y que este Gobierno ya viene trabajando?

Son literalmente cientos de normas que vienen, algunas impajaritables para este periodo como el presupuesto, y muchas conversaciones y audiencias que llevarán a leyes, esto sin contar con las iniciativas de los congresistas.

Me temo que el apeñusque de las iniciativas del Congreso será peor que la entrada a cualquier superficie en un día sin IVA. Ojalá que lo aprobado alimente la conversación nacional sin polarización y con reformas de fondo que en lugar de profundizar nos saquen de esta crisis.