.
Analistas 13/04/2021

Empleo en la pandemia y después

Carlos Ronderos
Consultor en Comercio y Negocios Internacionales

El reporte central de la revista The Economist en su último número (10 de abril) se ocupa del empleo de cara a la pandemia y trae importantes reflexiones sobre el mercado laboral. Argumentan en esencia que en los países ricos se esta dando un giro en el cual la primacía en la economía la tendría el trabajo y no el capital, que los robots no amenazan los empleos, que la gente esta más feliz en el trabajo, que incrementos en salarios no se reflejan en desempleo, que los bancos centrales deben preocuparse no solo por la inflación sino por el empleo y la flexibilidad laboral no necesariamente es una amenaza contra la seguridad de los trabajadores. Estos planteamientos a la luz de la visión colombiana del empleo, parecerían una herejía para muchos sectores criollos.

Contrario a las predicciones de muchos futurólogos los robots y las maquinas no han desplazado a la fuerza laboral y los incrementos de empleo se han dado de la mano de la incorporación de mas robotización y tecnología. En la pandemia la tecnología se ha vuelto actor principal ya que la falta de movilidad ha obligado a ello, pero como todos sabemos esto no ha resultado en mayor desempleo sino en la conservación del empleo. Por otro lado, asegura la revista, que la automatización permite bajar los costos de producción lo que genera un aumento del consumo de bienes y servicios impulsando empleos que son difícilmente automatizables. La digitalización de la economía y la incorporación de tecnología resulta en mayor productividad que acaba traduciéndose en mayores sueldos se podrán sustituir los trabajos rutinarios (que siguen una rutina) los menos rutinarios no tal como son muchos servicios.

La encuestas que ofrece la publicación realizadas en países ricos de Ocde muestran que de manera creciente los trabajadores, lejos de verse amenazados por la velocidad del cambio y “la precariedad” de los empleos, están contentos en su gran mayoría. Estas cifras contrastan con la encuesta de un portal de empleo en Colombia en la que el 71% de los trabajadores manifiestan no estar satisfechos con su trabajo. Este contraste llama la atención dada la poca flexibilidad existente en nuestro país, que hace que la estabilidad sea mayor por las dificultades que impone la ley al despido de trabajadores y esto nos lleva a dos aspectos adicionales del reporte.

Uno es que mayor flexibilidad no necesariamente genera la “angustia” ni la falta de seguridad laboral que se argumenta y lo segundo es el papel del estado en el mercado laboral. En cuanto al primer aspecto el concepto de “Flexsecurity” adoptado por el gobierno danés que permite gran flexibilidad con altos seguros de desempleo y una política de capacitación y colocación de desempleados ha traído estabilidad, felicidad y mayores tasas de empleo. Lo segundo es que una política como esta requiere gran acción del estado, pero en materia de empleo el estado no solo debe ser gobierno sino la banca central que debe tener obligaciones respecto al empleo con la política que no solo prime la inflación. Recuerda el debate en Colombia en medio de la pandemia sobre el papel de Banco de La República.

Lo que esta pasando en el mundo amerita en Colombia una reflexión profunda que vaya mas allá de flexibilización sin políticas claras o rigidez laboral en búsqueda de la estabilidad.