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Analistas 27/11/2023

La Pesadilla Continúa

Ariel Bacal
Consultor empresarial
ARIEL-BACAL

Estaba acostado completamente en pelota con una bata muy delgada encima, lleno de miedo y muerto de frío en la camilla, listo para la cirugía. Ese día era crucial, debían realizar una cirugía de corazón abierto, y el aire acondicionado parecía más propio de una carnicería que de un quirófano.

El director del hospital, un hombre blanco alto con cara de buena gente se acercó solemnemente. Se presentó y dijo: “- Bienvenido a nuestro hospital. Entiendo que tiene una cirugía de alto riesgo, pero quisiera hablarle unos minutos”. Y continuó: “- Le hemos preparado tres equipos diferentes de profesionales para que usted elija cuál quiere que realice esta operación. Cada grupo está seleccionado utilizando un criterio diferente”.

“- El primer equipo lo seleccionamos basado en el privilegio y los contactos. El cirujano es hijo del principal donante del edificio de cardiología, un tipo muy agradable. A veces llega al quirófano un poco 'prendido' después de la rumba. Afortunadamente, su Ferrari está estacionado cerca de la puerta principal del hospital, así que no tiene que caminar mucho, evitando que vomite en el pasillo”.

Ante mi expresión de pánico, continuó: “- Por favor, no nos juzgue. Necesitábamos construir un nuevo edificio y conseguimos el dinero en los países petroleros del golfo, y una de las condiciones era esa. Además, el tipo es sociable. Todos los viernes trae un grupo vallenato y whisky de 18 años al quirófano, y se arman unas fiestas locas”.

A duras penas, dije: “Entiendo, ¿podemos ver los otros dos equipos?”.

“- Para hablarle del segundo equipo, me tomaré unos minutos. Desde el Ministerio de Igualdad y Equidad llegó una directiva clara: debemos tener una oficina de Diversidad, Igualdad e Inclusión (DEI por sus siglas en inglés), y de esta oficina salen criterios muy claros sobre cómo seleccionar al personal”.

“- En el segundo equipo seguimos al pie de la letra esos criterios. Baja la voz y me dice: 'Es que, si no lo hago, me tildan de opresor y racista, porque para ellos, todo el que no lo haga es un racista, por aquello de que si no eres anti-racista, eres racista, como lo dice Ybram X Kendi, un escritor estadounidense que está muy de moda en esos círculos'”.

“- El cirujano cardíaco de este equipo es afrodescendiente, pero aún tenemos ese puesto vacante. La primera persona que seleccionamos insistía en la entrevista que él era un cirujano excelente, que tenía pasión por lo que hacía, y que quería ser seleccionado por eso, no por el color de su piel. Fue un momento difícil; la gente de la oficina del DEI le insistía en que era una víctima y que esta selección no tenía nada que ver con sus méritos, y que debía tener una conciencia mayor de su raza y condición de víctima”.

“Incluso lo mandaron a un seminario de Diversidad e Inclusión, de esos que ahora son obligatorios en EE.UU., y cuando se dio cuenta de que eso era un campamento de adoctrinamiento, se emputó y se fue.“- Entiendo que el racismo existe y es terrible y estructural, pero la discriminación no se arregla con otra discriminación, como dice el dicho 'dos males no hacen un bien'”.

El director se acercó a mi oído y dijo: “- Estoy de acuerdo con el cirujano cardíaco, pero no puedo decir nada, ya que soy hombre y blanco. Para el departamento de DEI, todos los hombres somos violadores, como lo dice la feminista Marilyn French, y como soy blanco, tengo el pecado original de ser colonizador; por eso, mejor no opino”.

“- Siguiendo con los lineamientos del DEI, el cirujano tiene que ser musulmán, una religión oprimida por el yugo colonialista de Occidente. Para esa posición, trajimos a una persona muy devota de Pakistán, es un musulmán del corte islamista de esos que dicen que el Corán hay que leerlo literalmente. Es muy reservado, no habla con nadie y menos con las mujeres. Hemos notado que cuando levanta el bisturí, grita 'Allahu Akbar' y parece tener ganas de apuntar al cuello y no al esternón. Pero no se preocupe, querido amigo, las enfermeras, que deben usar burka, le indican exactamente dónde debe cortar, y por ahora, no hay tragedias que lamentar”.

“Además, como somos seguidores del multiculturalismo y creemos que todas las culturas son iguales, es mejor no opinar”.

“- El anestesiólogo tiene que ser de género fluido, ya que para la oficina de DEI, el género es una construcción social y no una realidad biológica, como dice Judith Butler basada en Michael Foucault. Imagínese el trabajo que nos costó encontrar a una persona de género fluido que además sea anestesiólogo. ¡Es casi como buscar una aguja en un pajar!”, dijo emocionado. “Ahora bien, hay días en que la persona se identifica como anestesiólogo, otros como anestesióloga, y también como anestesiologes”. Me dijo: “- Es muy importante que entienda eso, ya que, si usted se levanta en medio de la operación con un dolor terrible y no le dice el pronombre correcto, no le dará anestesia. No queremos ningún tipo de microagresiones en el quirófano. Por eso, antes de su operación, el equipo de DEI vendrá a entrenarlo en esto de las microagresiones”.

“- Por último, como la civilización occidental solo ha traído destrucción y muerte, según nuestro departamento de DEI, nos exige incluir los tratamientos médicos de las culturas aborígenes. Por eso, como parte de este equipo, tenemos un chamán de los pueblos originarios. Le advierto, como parte de la ceremonia, le escupirá en la cara, pero recuerde: los criterios de higiene y salubridad que tenemos son impuestos por nuestra cultura occidental y no son reales. Por eso, cuando reciba el escupitajo en la cara, no se asuste y, por nada del mundo, se queje. No se olvide de las microagresiones”.

“- ¿Hay algo más que deba saber de este grupo, doctor?”, le digo con vértigo.

“Sí, también es importante que entienda que en este segundo grupo no hay doctores judíos. Según el departamento de DEI, son los peores; son blancos, colonizadores y llenos de privilegios. Parece que el plan es ir reemplazándolos a todos. Ya están en contacto con el hospital principal de Yemen para ir sustituyendo a los doctores judíos por doctores entrenados en ese hospital. Parece que son muy hábiles con el bisturí”.

El doctor se acerca a mi oído y me dice: “Este hospital fue fundado en parte por médicos judíos, con apoyo económico de instituciones benéficas de la comunidad judía. Es imposible pensar en esta institución sin su aporte. Pero ahora que el hospital tiene dinero de los países del golfo, a los del DEI les importa un bledo”.

“Preso de pánico, le digo. “¿Podemos pasar al último equipo?”

“- Claro”, me dice. “Para este último grupo aplicamos un único criterio: El legado de Martin Luther King cuando dijo: 'Tengo un sueño, que mis cuatro hijos vivan un día en una nación en la que no sean juzgados por el color de su piel, sino por la naturaleza de su carácter'”.

“- El criterio es elegir a la gente por sus méritos, sus ganas de aportar, por sus logros, y no por el color de su piel, su religión o su género. Cada persona está hecha a imagen y semejanza de Dios, y es por su individualidad y su experiencia única en el mundo que debemos juzgarlo, no por ser un representante de algún grupo o tener alguna culpa derivada de eso, como si fuera un pecado original”, me dice orgulloso.

“- Y entre usted y yo”, me dice el doctor. “Solo puedo garantizar resultados con el último grupo; de los otros dos, no respondo. Pero por favor, no le diga a nadie que yo le dije eso”.

“- ¿Entonces, ¿cuál elige?”, me dice el director.

“- ¡¡¡¡EL TERCERO, EL TERCERO!!!!” Me levanto de mi pesadilla gritando y sudando a mares. Me tranquilizo repitiendo la frase de Martin Luther King “por la naturaleza de su carácter y no por el color de la piel” como un mantra para bajar la ansiedad.

Prendo mi celular y leo que Black Lives Matter apoyó la masacre que Hamas hizo en Israel el 7 de octubre, que un profesor de historia afroamericana de Cornell lo describió como “emocionante”, que Judith Butler (la del género fluido) no vio ningún problema en que violaran y mataran mujeres judías, que las mejores universidades de EE. UU., como resultado de todo este mierdero ideológico que ellos respaldan, se volvieron centros de antisemitismo donde ni los estudiantes ni los profesores judíos están a salvo. Pues como los judíos somos “blancos y colonizadores” nos merecemos que nos masacren, violen a nuestras mujeres y quemen a nuestros bebes vivos.

Me vuelve la ansiedad, comienzo a sudar de nuevo. Parece que la pesadilla continúa.

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