Analistas

Tragedia de tragedias…

La cuestión es clara. Con la mezcla de petróleo de Venezuela rondando US$25 por barril, el ingreso diario por exportaciones de petróleo solo alcanza unos patéticos US$25 millones. En términos anualizados, esos US$25 millones implican un ingreso de US$9.200 millones. Mejor dicho, durante 2016 Venezuela solo tendrá liquidez para pagar unos US$10.000 millones en importaciones, obviamente, asumiendo que el país decide NO pagar la deuda pública, o que el país decide utilizar las escasísimas reservas de oro que tiene para pagar esa deuda (algo que parece estar haciendo, según me informan los que saben). Valga decir que Venezuela importó cerca de US$33.000 millones en productos durante 2015, un número que ya igual había colapsado versus US$45.000 millones que importó el país en 2014, y comparado con los máximos de US$60.000 millones que compraba el país hace apenas unos años.

El problema fundamental es el siguiente: de los 2,5 millones de barriles que produce Venezuela al día, el país consume 700.000 diarios, le regala a Cuba 100.000, le manda 450.000 a China a cambio de cero liquidez (porque China ya le había dado ese flujo por adelantado al país), y le manda otros 120.000 barriles a Petrocaribe. Mejor dicho, a Venezuela solo le queda como un millón de barriles “líquidos” para vender en el mercado.

Cuando el petróleo estaba a $100, el país tenía ventas “liquidas” por US$37.000 millones al año, y eso alcanzaba para importar suficiente comida. A los niveles actuales, la población va a tener que vivir con un tercio del consumo que veía en el pasado. Nuevamente, el problema real acá es que Venezuela importa gran parte de lo que consume, porque nadie en su sano juicio se le ocurre invertir en un país que trata de la forma que trata el gobierno venezolano a los inversionistas y a los productores.

Es muy triste decirlo, pero la verdad es que Venezuela está al borde de sufrir una verdadera hambruna a menos que comiencen a subir los precios del petróleo agresivamente YA MISMO. Considero que los precios del petróleo si van a subir, pero la situación de Venezuela ya está, en mi opinión, por fuera de cualquier redención. El FMI estima que el PIB de Venezuela en dólares para final de 2016 estará en US$133.000 millones. Ese cálculo asume una tasa de cambio de $119 Bolívares por dólar. Ahora, todos sabemos que esa tasa es artificial. Según www.dolartoday.com<http://www.dolartoday.com> el cambio está en $1.000 bolívares por dólar. Para ser conservadores, asumamos que la tasa es de $500 por dólar. El cálculo da, entonces, que el PIB en dólares al final de 2016 será de US$39.000 millones, implicando una caída anual de 70% en el tamaño del PIB nominal. Una advertencia, estoy asumiendo que el FMI tiene razón en su estimación de lo que será la tasa de inflación en 2016 (puede que sí, puede que no). Según este cálculo, el ingreso per cápita del venezolano pasará de US$4.430 por habitante en 2015 a un miserable US$1.300 por habitante este año.

No hay mucho más que decir al respecto. La tragedia venezolana está batiendo todos los récords imaginables. Confieso que jamás pensé que esta situación iba a llegar a semejante nivel de deterioro. Es una verdadera tristeza que un país tan hermoso como Venezuela haya caído en este abismo. Solo se puede decir que, ojalá, esta tragedia nos sirva de escarmiento. La política de la envidia, del resentimiento, el sueño del “Che” Guevara, solo tiene un final posible: la hambruna.