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Analistas 01/04/2019

Ayn Rand lo predijo

Alberto J. Bernal-León
Jefe De Estrategia Global, XP Securities

Recuerdo que hace como cuatro años, si la memoria no me falla, estaba en mi oficina de Nueva York viendo la señal en vivo de NTN24 por YouTube, asumo que por la necesidad que sentía en ese momento de ayudar a mostrar niveles de audiencia altos para ese canal quizás el lector recordará que por esos días fue que la administración de Nicolás Maduro decidió censurar la señal de NTN24 en Venezuela, porque dizque NTN24 le estaba “mintiendo” a los venezolanos sobre la situación económica, social y política del país.

La corresponsal de NTN24 entrevistaba gente acompañada de su camarógrafo en frente de un supermercado de Caracas. Siempre le hacia la misma pregunta a las personas que entrevistaba: “¿Señor/señora/joven/jovencita, qué piensa usted de las colas que está tocando hacer para poder comprar harina y leche?” Las respuestas eran casi siempre las obvias, el típico, “coño, no hay derecho, qué diablos pasó con todos los riales del petróleo”…..“Esto es culpa de la ineficiencia estatal, etc., etc”. Sin embargo, después de unas cinco o seis entrevistas, la corresponsal le preguntó lo mismo a una señora que yo le calculo tenía unos 45 años, a lo que ella respondió: “a mí no me importa hacer la cola, señorita, porque a los sifrinos de Las Mercedes también les está tocando hacer la misma cola”.

Para mí, esa respuesta explica perfectamente la base estructural del chavismo, que valga decir es lo mismo que el cheguevarismo, el castrismo, o el evorismo, o el petrismo. “Con tal de que los ricos estén igual de jodidos a mí, yo voy a estar conforme”; esta es la base fundamental de esta ideología de la envidia, de la violencia, de la decadencia humana. Venezuela es uno de los países más violentos del mundo, porque la violencia toca a pobres y a ricos, entonces pues no importa. En Venezuela no hay comida, pero como todos andan con hambre, entonces pues tampoco importa…

En su libro insignia, “La Rebelión Del Atlas”, publicado hace ya más de medio siglo, Ayn Rand pronosticó la debacle de Venezuela. En su novela, Rand describe el cambio que vive una sociedad que otrora premiaba la “excelencia” del ser humano, pero que por la génesis del discurso de que la mayor prioridad de una sociedad tiene que ser la búsqueda de la igualdad y no la excelencia o la innovación, las circunstancias llevan al colapso de la economía y de la sociedad en general. En esta novela los mamertos se toman el poder, y en apenas unos años todo el emprendimiento privado desaparece, y lo único que queda es hambre, desesperanza y violencia. Así como en la Venezuela de hoy.

El discurso de que los ricos son malos, de que los ricos y los industriales se aprovechan de los trabajadores, el discurso de Timochenko, de Evo Morales, de Rafael Correa, de Gustavo Petro, de Cristina Kirchner, y del dictador Nicolás Maduro, solo trae violencia, escasez, desesperanza, muerte, y hambre. Y lo más grave de toda esta situación es que según las últimas encuestas que se han publicado en Venezuela, a pesar de todo lo malo que está pasando hoy en día en el hermano país, solo 80% de la gente quiere que el dictador Nicolás Maduro deje el poder. Que 20% de la gente aún quiera que ese criminal de lesa humanidad siga en el poder explica el tamaño del daño que le hizo el criminal Ernesto “Che” Guevara a la región latinoamericana.