Defender las instituciones no es conservadurismo ni miedo al cambio. Es una condición elemental de la democracia. Las transformaciones duraderas no se hacen contra las reglas compartidas, sino dentro de ellas
La historia no juzgará esta crisis por los discursos ni por las intenciones declaradas. La juzgará por sus consecuencias, y esas ya empezaron a contarse en muertos