viernes, 6 de marzo de 2020

EditorialLR

Hay que lograr como país que los planes de desarrollo de los mandatarios locales y regionales dejen de ser un trámite burocrático y se conviertan en una hoja de ruta para sus administraciones ad portas de los primeros 100 días, pero para que sean reales, realizables y ejecutables, esos marcos de acción deben estar compaginados con el Plan Nacional de Desarrollo del Gobierno Central, de lo contrario estarán destinados a ser simples hojas sueltas durante el próximo cuatrienio, condenando a municipios y gobernaciones a estar sujetos al día a día sin un plan estratégico de desarrollo y bienestar.

No es suficiente que el Departamento Nacional de Planeación les asesore en el diseño de los distintos planes de desarrollo territoriales, hay que lograr verdaderos compromisos individuales que involucren distintos enfoques como lo ambiental, de género o de pobreza. Hay 785 municipios, de los cuales 143 tienen esos planes macro, además de las 32 gobernaciones, pero se debe lograr que todos los municipios tengan un buen marco de acción. Se acaba el plazo y alcaldes y gobernadores deberán trabajar con los concejos y las asambleas en las hojas de ruta de sus regiones, y para ello se deben discutir las ideas plasmadas en un documento que ojalá no sea letra muerta como ocurre en la mayoría de las veces.

Ya es hora de que los líderes de alcaldías y departamentos tengan los diagnósticos, los planes macro y uno superior que es el plan plurianual de inversiones; todas estas fases para lograr que las gestiones funcionen.

Hay otros tres elementos fundamentales. Se deben proponer ideas realizables a través de obras concretas y al mismo tiempo, debe haber unos mínimos de costos, por lo general hay muchas propuestas de obras que nunca ven la luz porque no hay recursos. Un camino para lograr materializar grandes obras en los departamentos y municipios es conocer muy de cerca lo que tiene pensado o planeado el Gobierno Nacional en su Plan de Desarrollo, pues muchas cosas están adheridas al desarrollo regional, como pueden ser las carreteras terciarias, distritos de riego, plataformas tecnológicas para internet y obras de infraestructura para la educación.

No hay que duplicar las tareas, muchas de las cosas que necesitan los departamentos y municipios también han sido visualizadas por los ministerios desde los órganos centrales. El objetivo del Gobierno es que a través de los pactos transversales se transformen las regiones y se agilicen las obras. En los municipios identificados con Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial la tarea está hecha al contar con la asesoría necesaria para hacer un buen plan de desarrollo; el punto es que los alcaldes estén sensibilizados con las temáticas que los ministerios buscan ejecutar. Hay organizaciones como Planeación Nacional y la Esap, desde el orden nacional y la ONU, en lo internacional que ayudan a organizar los planes y acortar el tiempo y el espacio a la hora de ejecutar obras.

El país va mejor de lo que las noticias generalistas muestran, muy a pesar de los constantes escándalos, ahora es el momento de los mandatarios locales de trabajar a fondo para cambiar la agenda de pobreza y desolación que ha capturado las reivindicaciones nacionales. Colombia necesita dar un salto cualitativo sobre el enfoque de los temas dorsales y para ellos se debe comenzar desde la periferia al centro.

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