jueves, 16 de abril de 2020

Es imperativo que los gremios lideren la ruta de cómo hacer la transición a una nueva realidad llena de miedos a las multitudes y al contacto, la clave es reanudar con un enfoque gradual

EditorialLR

Aislarse, acatar la cuarentena decretada por el Gobierno Nacional y confinarse en las casas, son las únicas “vacunas” probadas contra el Covid-19, que ha desatado una pandemia con 130.000 muertos y más de dos millones de contagiados en todo el mundo. En Colombia, las cosas se han sabido llevar -hasta ahora- y suenan voces que reclaman una hoja de ruta segura para poco a poco ir saliendo del necesario confinamiento que ha salvado cientos de miles de vidas. Es un hecho que hay que empezar a planear cómo alejarnos gradualmente de la dependencia del distanciamiento físico como única herramienta para controlar la propagación.

Ya hay muchos documentos científicos al alcance que abren el camino a seguir y dan ideas; uno de ellos es elaborado por American Enterprise Institute que propone a los países mejorar los datos oficiales para identificar las áreas de propagación y la tasa de exposición e inmunidad en la población. Al mismo tiempo que mejorar las capacidades del sistema de salud estatal y local, infraestructura de salud pública para la identificación temprana de brotes, contención de casos y suministros médicos adecuados. El think tank recomienda tratamientos terapéuticos, profilácticos y preventivos e intervenciones médicas mejor informadas a partir de las herramientas para proteger a las personas más vulnerables y ayudar a rescatar a quienes se enferman gravemente.

La economía del país no puede seguir capturada por el virus ni mucho menos por las draconianas medidas tomadas para detenerlo. Hay que partir de que para frenar la propagación se cerraron los centros educativos, se les pide a los trabajadores que hagan su trabajo desde casa cuando sea posible, se cerraron espacios de consumo y socialización como centros comerciales y gimnasios, al tiempo que los restaurantes limitaron sus servicios; medidas que deben mantenerse de manera selectiva hasta que no existan mayores peligros.

La clave es reanudar con un enfoque gradual. Solo se puede asegurar regreso a la nueva normalidad cuando las autoridades sanitarias estén en capacidad de diagnosticar, tratar y aislar de manera segura los casos de coronavirus. El papel de los gremios económicos es fundamental y están llamados a liderar desde sus empresas una masiva campaña permanente de higiene pública, de limpieza profunda y rutinaria en espacios compartidos comerciales, empresariales e industriales.

Debe ser una nueva manera de convivir en donde se identifiquen y aíslen las personas con el virus activos y sus contactos y debe haber pruebas generalizadas y rutinarias hasta que se pueda acceder a una vacuna en un par de años. Las condiciones de regreso a la nueva normalidad deben variar de corregimiento en corregimiento, de municipio en municipio y de ciudad en ciudad. Habrá regiones en donde “ese virus no pegó” y otras como Bogotá, Cali o Medellín, en las que se deben mantener protocolos más férreos para evitar nuevos rebrotes.

En términos de reactivación, todos los actores empresariales, financieros y económicos deben entrar en “modo de producción total”, el postrauma generado por una economía parada durante cuatro u ocho semanas tarda mucho en superarse, pero debe estar marcado más por las oportunidades que por el acceso a las ayudas prometidas por el Gobierno Nacional.

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