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EDITORIAL Hay que esperar 10% de repunte del PIB en 2021
jueves, 20 de enero de 2022

La economía está ante un hecho inédito muy positivo, un crecimiento del PIB de dos dígitos, algo nunca visto y que empuja la dinámica del país para un 2022 lleno de retos políticos

Editorial

Hasta el pasado noviembre la economía creció 9,86% impulsada por sectores como el comercio, la industria manufacturera y la administración pública, un dato que hace presagiar que el consolidado de todo el año alcance 10%, dos o tres décimas por encima del promedio de los pronósticos que rondan 9,8%.

Los ojos están puestos sobre los datos que arroje diciembre, que muestra aires de estar por encima de 8,5% para que se cumplan las estimaciones más optimistas y se logre por primera vez en la historia reciente los dos dígitos en crecimiento del PIB.

El debate está servido porque el consumo de las familias está signado por los bajos ingresos salariales, los altos precios de los alimentos y servicios públicos, percepción que lleva a las personas a decir que no siente tal crecimiento, que es una exageración o una manipulación política; máxime cuando hay más de 4 millones de desempleados y casi 50% de los trabajadores son informales.

Sincronizar las expectativas de las personas, la realidad de sus finanzas personales y los fríos números del PIB, u otros fundamentales como la inflación o la devaluación, siempre será un reto para los economistas responsables del manejo económico del país; lo único cierto y visible es que la dinámica del año pasado es mucho mejor que la del fatídico 2020 y que la actividad industrial, manufacturera, agropecuaria y comercial, ya empezó a pasar la página del covid y su pandemia, muy a pesar de los rebrotes, las nuevas cepas y los temores a volver a la normalidad.

El crecimiento del PIB es una manera quirúrgica de leer y entender lo que está pasando en la actividad económica del país y una manera confiable de comparar sectores, regiones, países, y es el termómetro más aceptado por las firmas calificadoras de riesgo, la banca multilateral y todo el sistema financiero para monitorear el curso de la producción de bienes y servicios. El eventual sorprendente crecimiento del PIB de 10% obedece a varias situaciones sui géneris, como es la base de comparación negativa de 2020, los buenos precios de las materias primas y el innegable rebrote de la actividad en todos los sectores de la economía. Un hecho que no puede pasar desapercibido ante un eventual crecimiento del PIB de 10% es que de la misma manera deben crecer los impuestos, contribuciones fundamentales para que el Gobierno Nacional pueda realizar las inversiones sociales y ayudar con sus políticas públicas contra la pobreza y la desigualdad.

El año pasado ha sido uno de los mejores en términos de recaudo de impuestos, la Dian ha cumplido casi en 110% de su meta impositiva, realidad de la que toman nota las firmas calificadoras de riesgo que están obligadas a revisar en los próximos dos años el grado de inversión perdido por la baja ambición estructural de los últimas tres reformas tributarias. Si se dan factores que puedan combinarse, como buen ritmo de crecimiento en 2021, 2022 y reformas hacia 2023, lo más probable es que Fitch Ratings, Moody’s y Standard & Poor’s le devuelvan al país su grado crediticio y las inversiones extranjeras vuelvan a ser una constante.

El Gobierno Nacional saliente y los candidatos a la presidencia deberían socializar mejor el buen momento económico, reconocer que el país va mejor y que se están viviendo auténticos días de vacas gordas en el café, el petróleo y la Bolsa de Valores de Colombia.

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