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En el Grupo Bicentenario hay respuestas
El nuevo gobierno debe dar muestras de saber administrar lo público y en el grupo financiero estatal hay muchas respuestas sobre cómo hacer más rentable al Estado
Uno de los hechos económicos más desapercibidos de la reciente historia del país es la puesta en marcha del Grupo Bicentenario, una idea que se cuajó durante varias administraciones, pero que fue opacada por los tiempos de la pandemia y la baja calidad de la gestión pública del último gobierno. El objetivo es muy simple y arrollador al mismo tiempo, el Decreto 2111 de 2019 creó una sociedad por acciones, de economía mixta, con asamblea de accionistas, junta directiva y presidente; regida por el derecho privado y vinculada al Ministerio de Hacienda y Crédito Público. Así nació el grupo de entidades financieras públicas responsable de la gestión del servicio financiero estatal.

La Holding Financiera Grupo Bicentenario es -más o menos- el tercer grupo financiero más grande de Colombia, después del Grupo Aval o el Cibest, herederos del otrora Sindicato Paisa. Por definición, una holding financiero, tiene sus activos como participaciones de otras empresas y su objetivo es maximizar las utilidades, optimizar procesos y procedimientos para garantizar la eficiencia y eficacia en el gobierno corporativo. Una gran idea puramente financiera que tuvo el aval de los tecnócratas más reputados. El grupo financiero está conformado por el Banco Agrario, Bancoldex, ENTerritorio, Finagro, la Financiera de Desarrollo Nacional, Findeter, Fondo Nacional del Ahorro, Fondo Nacional de Garantías, Positiva, Previsora y una participación indirectade la Fiduprevisora, Fiduagraria y Fiducoldex. Un conglomerado público que no tuvo en el pasado Gobierno Nacional la importancia que tiene para el sector público; la alta gerencia del grupo no tiene cohesión ni mucha injerencia en las entidades que agrupa; los presidentes, gerentes o CEO de las instituciones incluidas no le copian al presidente, ni vicepresidentes del Grupo Bicentenario, por los participantes en la holding pública tienen o arman “rancho aparte”, sin que el Ministerio de Hacienda los controles, mucho menos la figura sobre papel que debería agruparlos.
Si todas esas entidades fueran eficientes y enfocadas en dar resultados y utilidades, el país se ahorraría las polémicas reformas tributarias, al tiempo que se levaría la tecnocracia financiera del Estado colombiano. Las entidades financieras estatales no fueron creadas para “quemar dinero” en el argot empresarial, son empresas que deben tener gobiernos corporativos ligados una matriz dependiente de Hacienda.
Para que funcione el Grupo Bicentenario, los senadores y representantes a la Cámara, no pueden negociar burocracia en esas entidades, mucho menos manejarlas a su antojo, al tiempo desde Casa de Nariño se le debe dar un carácter corporativo de muy alto nivel. Entregarle, por ejemplo, Finagro o el Fondo Nacional del Ahorro, un gran elector es contribuir a que los politiqueros de siempre saqué en el erario público y prometan dinero gratis a sus electores a través de los subsidios.
Cualquier joven profesional colombiano bien calificado, debería aspirar a trabajar en alguna de esas entidades financieras, no solo por desarrollo profesional, sino porque allí se debería competir en carrera corporativa buenos salarios y prestigio. Todas esas entidades financieras que agrupa la holding estatal, deberían tener la credibilidad del Banco de la República y el viejo Ecopetrol.
Hasta ahora todas esas empresas financieras, industriales y comerciales del Estado, han sido capturadas por politiqueros, quienes no solamente la saquen, sino que la asumen en la mediocridad técnica; llevando a sus cargos directivos profesionales sin información. Abelardo de la Espriella y su vicepresidente, José Manuel Restrepo, tienen que convertir al Bicentenario en el conglomerado más eficiente y rentable del país.
El presidente electo, Abelardo De La Espriella, no puede ser inferior al reto de reducir entidades públicas, los ministerios de deportes y cultura pueden ser uno solo más eficiente
El nuevo gobierno debe empezar a hacer su plan de desarrollo y de paso reinventar al departamento nacional de planeación, entidad llena de politiqueros y pocos técnicos
El presidente electo, Abelardo De La Espriella, no debe descansar un solo minuto en la tarea de armar un equipo de gobierno de altas calidades y rendimiento, los problemas del país no dan tregua