jueves, 19 de marzo de 2020

El Gobierno tiene abiertos dos grandes frentes de trabajo: controlar el covid-19 y navegar en la crisis económica derivada de los bajos precios del petróleo ¿de dónde sacar dinero?

EditorialLR


¿De dónde vamos a sacar el dinero para enfrentar la crisis económica que se avecina y poder controlar el Covid-19? Para poder resolver esa cuestión fundamental hay que descomponerla en otras inquietudes secundarias no menos importantes: ¿Cuánto cuestan las medidas adoptadas en emergencia? ¿A cuánto asciende el presupuesto general de la Nación para 2020? ¿Cuánto le aporta Ecopetrol al Gobierno Nacional? ¿Cuánto deja de recibir las arcas nacionales por cada dólar que pierde el barril de petróleo? Las respuestas son precisas: el Ministerio de Hacienda ha dicho que la emergencia social y económica vale $15 billones, pero que hay cupo, de requerirlo, hasta de $48 billones. El Presupuesto del año en curso es de $271,7 billones y fue aprobado a finales del año pasado con grandes recortes sin haber hecho la prospectiva de que la nación se vería golpeada por los bajos precios del crudo y la devaluación sostenida del peso; de momento, el Gobierno como mayor accionista de Ecopetrol recibiría $6,5 billones con la propuesta de dividendo para este año. Y por último, hay que tener en cuenta que por cada dólar que se pierde por el barril de crudo se dejan de recibir entre $300.000 y $400.000 millones. Con el WTI y el Brent a solo US$25, y con el plan financiero proyectado con US$60, se calcula la pérdida en $12 billones este año. En pocas palabras, la gran preocupación que deben empezar a rondar a los colombianos es de dónde se sacará el dinero para enfrentar una situación inédita como es la combinación de varios males que antes venían cada uno por su lado, nunca juntos: devaluación, petróleo barato, pandemia, bolsas en rojo e incertidumbre.

Jared Diamond en su libro “Crisis, cómo reaccionan los países en momentos decisivos” (Debate, 2019) plantea que lo primero es rebozar liderazgo por parte del gobierno, y si eso no sucede, deben ser las empresas, los sectores productivos y los colectivos sociales los que no dejen que los países sucumban y alarguen el sufrimiento de su gentes. Diamond recomienda reconocer que hay una crisis, no negarla; asumir la responsabilidad: evitar el victimismo y la compasión, no echarle la culpa a los demás; construir un cercado, pues el cambio es selectivo; recurrir a la identidad nacional; hacer una autoevaluación honesta; acudir a la experiencia histórica, a las enseñanzas del pasado; tener paciencia ante los fracasos; ser flexible y acudir a los valores propios. Todo un arsenal de acciones constructivas de conciencia nacional para que se logre ese anhelo político del “todos ponen” por donde fluyan ideas de ayuda para que la economía no se frene en el momento menos indicado.

El país no se puede engañar sobre la crítica situación económica a la que se enfrenta y que la única manera de salir adelante es “todos poner” en la medida de sus condiciones. En estos momentos quizá sea justo traer a colación las palabras que hicieron historia el 20 de enero de 1961 durante su posesión, John F. Kennedy: “no preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país”. No es una buena coyuntura para tratar de sacarle partido a la inusual crisis, ni a las ayudas económicas sin necesitarlas, es un momento de grandeza que amerita un nuevo tipo de líder, pues estamos seguros que enfrentamos un verdadero cambio de época.

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