jueves, 11 de junio de 2020

Ni los más optimistas creen que 2020 cerrará en negro en términos de crecimiento económico, pero países como Colombia van a rebotar en 2021 ¿cómo anticipar la recuperación empresarial?

EditorialLR

La expresión latina annus horribilis se le atribuye a la reina Isabel II de Inglaterra, quien se refirió a 1992 como un año terrible para su reinado, un tiempo que estuvo marcado por hechos poco agradables para la monarquía de Gran Bretaña, tales como independencias de colonias, divorcios reales, nacimientos inesperados, biografías no autorizadas y hasta fotos amarillistas en tabloides sensacionalistas. Toda una suerte de sucesos que signaron esos 12 meses como los peores de la historia reciente en términos de reputación real, pero dicha expresión ha sido popularizada en el análisis económico con mucha frecuencia en nuestros días.

Se rotula con ese titular a los años en los que se presenta una crisis económica o financiera internacional; por ejemplo, la gran depresión de los 30; la crisis del petróleo de 1973; la crisis de la deuda externa de los 80; la del tequila de 1994; la asiática de 1997, entre otras menores, y por supuesto a la burbuja inmobiliaria que estalló en 2008 y salpicó gravemente a toda la economía global. Sin duda alguna, todos esos años han sido horribles para las economías desarrolladas y emergentes, no obstante, ninguna fue tan disruptiva como lo será la actual pandemia, que no solo llevará a zona roja a todos los países del mundo, sino que tardará mucho tiempo en recuperarse por el enfrentamiento crónico que se recrudecerá entre Estados Unidos y China, las dos economías más influyentes y poderosas que desde hace cuatro años se han enfrascado en una guerra fría arancelaria que no parece tener buena salida. No es menor que el gobierno de Estados Unidos acuse públicamente a los chinos de no haber hecho lo más ético para impedir que el virus del covid-19 se esparciera contagiando más de 7,4 millones de personas y matando a más de 420.000 en todos los rincones del mundo.

Para la economía colombiana 2020 será el verdadero annus horribilis, eso sin descontar el daño causado por los contagios y las muertes en el aspecto social y sanitario. En las Perspectivas Económicas de la Ocde se presentan dos escenarios del posible impacto de la pandemia: el primero se basa en que el mundo podría enfrentarse a un segundo brote del virus hacia finales de año que llevaría el PIB mundial a caer 7,6%. Colombia también estaría en rojo con un 7,9% una cifra nunca vista en toda su historia. Pero teniendo en cuenta las medidas adoptadas por el Gobierno, si no se produjera un brote, la recuperación de la economía local sería moderada (-6,5%) y estaría jalonada por mejoras en la confianza de los consumidores y una recuperación gradual de la inversión, tras la reducción de la carga impositiva sobre las empresas introducida en la reforma fiscal de 2019.

Por donde se mire a la economía colombiana no le va tan mal como a los otros países para este año y mucho mejor será para el otro; un pronóstico que devela un buen actuar del sector privado y de los hacedores de políticas públicas. Por ejemplo, para el Banco Mundial se caerá este año 4,9% pero habrá una recuperación de 3,6% en 2021; la Cepal y el FMI pronostican en promedio 2,5% en rojo, cifra que sigue siendo una de las mejores de la región. El país económico ya está andando poco a poco y los precios de las materias mejoran con el paso de los días. Ahora lo que se debe hacer es un plan maestro para generar empleo que es el verdadero drama social.

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