martes, 11 de diciembre de 2012
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Recientemente el presidente Santos junto al presidente Pérez de Guatemala y unas cuantas personalidades más, firmaron una carta en la que afirman que “la guerra contra las drogas ha fracasado”.

 
En el campo de las “drogas lícitas” esto lo tiene muy claro el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, pero debido a los exagerados precios en los recobros al Fosyga.
 
Volviendo al mercado ilícito hay que decir que un simple curso de introducción a la economía explica el por qué del fracaso de esta lucha. En cualquier mercado se cumple que mientras exista alta demanda de un producto entonces va a existir una oferta que supla a los consumidores. Estados Unidos y Europa tienen una gran demanda por drogas ilícitas, entonces siempre van a existir mafias que las produzcan y comercialicen.
 
Las políticas antidrogas se concentran en el control de la producción y la comercialización, pero muy pocos recursos se destinan a la prevención del consumo. Es irónico que mientras en países como México y Colombia la guerra contra las drogas deja miles de muertos, en Estados Unidos algunos ídolos como Charlie Sheen, Robert Downey Jr o Lindsay Lohan, solo por nombrar a algunos, no tienen ni siquiera un castigo social por el gran consumo de cocaína y otras drogas. Y esos son los ídolos de nuestro vecino del norte.
 
Las narices de personajes como estos, y de 250 millones más, son las que financian la violencia y el crimen que genera el narcotráfico en nuestros países.
 
Otro factor que incide en el fracaso de la guerra contra las drogas es la enorme rentabilidad del negocio. El margen de rentabilidad lo aumenta la misma lucha de las autoridades contra los carteles que la producen y comercializan.
 
La gran rentabilidad del negocio hace que detrás de cada capo capturado vengan cientos de “traquetos” dispuestos a reemplazarlo, están haciendo cola esperando que caiga el jefe. Entonces es más difícil controlar a cientos o miles de pequeños narcos, que se pueden camuflar más fácilmente y pasar más desapercibidos. Aunque a estos personajes es fácil reconocerlos, cada día están más inmersos en la sociedad.
 
También es sabido que en los países productores y comercializadores como Colombia y México, entre otros, la plata del narcotráfico se filtra en todas las esferas de la sociedad y hay mucha gente que está dispuesta a venderle su alma al diablo por un puñado de dólares. Esto dificulta aún más la eficiente lucha de las “instituciones” contra este flagelo.
 
Por otro lado, después del sector de alimentos y el petrolero, el mercado de las drogas ilícitas es el que más rentabilidad genera en términos absolutos, se estima que este sector genera US$350.000 millones al año. En términos relativos a la producción es el que mayor rentabilidad genera.
 
Estas enormes rentabilidades hacen que en el sector financiero mundial se “laven” millones de dólares. Este es el caso de la filial del Hsbc en México, la cual admitió que entre 2007 y 2008 “lavó” cerca de US$7.000 millones provenientes de las ganancias de este negocito. Este es apenas uno de los casos que se conocen.
 
Pero el lavado de activos que es muy difícil de detectar es el que se hace en los ahora famosos en Colombia “paraísos fiscales”. 
 
Según un informe de este diario (La República), hoy en día hay cerca de 80 países reconocidos como paraísos fiscales. Y, como lo afirma el informe, los cincuenta mayores bancos del mundo manejan US$ 12 billones en sus cuentas reservadas. 
 
Así las cosas, el señor presidente y sus compañeros de firma tienen toda la razón, la guerra está perdida. Pero habrá chance de que: ¿se comience a hablar de legalización?
 
Sin duda, hablar de una posible legalización de la producción, del comercio o del consumo tendría un gran perjudicado: “el sistema financiero mundial”. Ahora la pregunta es: con estas crisis financieras actuales ¿Estarían dispuestos los gobiernos a que esta gran fuente de recursos pueda afectar al sistema financiero mundial y a sus propios bancos?.