miércoles, 7 de agosto de 2013
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En mi cargo de Gerente de Soluciones de Inversión, la principal función es buscar, precisamente, soluciones para los inversionistas de forma tal que en el largo plazo cumplan con los objetivos que se han trazado para sus inversiones. Por eso me preocupa tanto que no se le ponga suficiente atención a algunos temas, que me parecen básicos a la hora de diseñar portafolios de inversión, como lo que está por detrás de los emergentes, y que muchos no parecen tener en cuenta.  
 
La Reserva Federal decidió aplicar un tono menos positivo en el comunicado de su más reciente reunión. Esto llevó a una nueva etapa de euforia en los mercados financieros que vieron como el jueves, el índice accionario Standard and Poor’s S&P 500 alcanzaba su máximo histórico ante la perspectiva de que, al menos por ahora, la liquidez global iba a continuar sin cambios.
 
La pregunta es si esto seguirá siendo cierto para los países emergentes. La respuesta, es que, a pesar de que en julio las cosas han sido mucho más calmadas, los flujos de inversión financiera a nivel global, siguen llegando a manos llenas a Estados Unidos, específicamente a las acciones. Incluso, los reportes más recientes muestran que muchos recursos que estuvieron parqueados en Money Market (fondos de efectivo) durante el mes de junio, empiezan a desplazarse a activos con mayor rentabilidad.  
 
Algo que sigue llamando poderosamente la atención, pues a pesar del muy buen precio que tienen en la actualidad los activos emergentes, los mismos no han tenido la capacidad de atraer recursos nuevamente de forma masiva. Es decir, estamos viendo unas valorizaciones recientes, pero no soportadas por altos flujos de inversión, sino por la toma puntual de algunos agentes que encuentran oportunidades interesantes.
 
Historia diferente a la que sucede en Estados Unidos, donde esos recursos que llegan tienen, tarde o temprano, que sustentar un crecimiento sostenido en la bolsa por un período de tiempo largo. 
 
Claro, corro el gran riesgo de que, por lo menos en los próximos meses, los emergentes tengan un mejor rendimiento que la bolsa en Estados Unidos (y con el consabido: se equivocó); pero corren aún mayor riesgo los analistas que siguen viendo un valor excesivo adicional en emergentes, sin observar con detenimiento las cosas que están pasando: el apalancamiento del mundo emergente, no puede ser sustentable en el largo plazo, lo que implica a muchos, empezar a buscar soluciones desde el punto de vista fiscal, aún que hay tiempo, y no cuando el problema explote.  
 
Pero lo que más me preocupa en la actualidad, es que se llegue al resultado correcto, con los supuestos incorrectos, lo cual es sumamente peligroso. Me explico: las acciones de emergentes pueden tener una valorización en los próximos meses; y muchos de los analistas que he leído basan la expectativa en el crecimiento económico que mejora en algunas regiones. Nada más falso, pues las acciones anticipan el movimiento económico; no al contrario. Pero esos analistas van a ver al final de este trimestre, que llegaron a la conclusión correcta (la valorización), con el argumento incorrecto; lo cual, aún más, mina la capacidad para darse cuenta del trasfondo de este asunto.  
 
Esto no es nuevo, y gráficas y relaciones matemáticas de muchos analistas a nivel global, tanto independientes como los que no lo son tanto, siguen mostrando que los emergentes están por encima de lo que deberían estar. Y que tienen espacio para ceder. En el mediano plazo, claro está. Pero me parece importante que se vuelva a revisar, con detalle de relojero, las cuentas fiscales y el endeudamiento empresarial de países que nos parecen lejanos, pero que en un mundo altamente globalizado también nos podría afectar.