Darse cuenta de que la muerte es algo muy presente abre la posibilidad a una vida mucho mejor; esta es la premisa de Santiago Rojas

Margarita Coneo Rincón - mconeo@larepublica.com.co

Santiago Rojas Posada es un médico colombiano especialista en homeopatía y cuidados paliativos, que ha dedicado más de 35 años de su carrera a disminuir el sufrimiento de quienes están en su lecho de muerte.

A partir de sus experiencias, Rojas escribió el libro ‘Bienvenida Muerte’, en el que invita a los lectores a abordar este tema desde otras perspectivas y aceptarla como parte de la vida. El libro reúne historias, estudios y experiencias de lugares comunes a los que como humanos llegamos al momento de morir, y que se pueden evitar para llegar a ese punto sin arrepentimientos.

¿Cómo ver la experiencia de la muerte, ahora que todos sentimos que es más cercana?

Esa experiencia de la muerte ahora nos tiene mucho más enfrentados, en el sentido de que la humanidad la había puesto al final del armario, lo más escondido posible, y ahora la naturaleza nos ha puesto a confrontarla, no solo la muerte personal, la muerte cercana a un familiar, sino la muerte de un sistema, un estilo de vida, creencias, un modelo y estructura de vida, porque al fin y al cabo todas son subsidiarias de una sola muerte.

Nosotros nos identificamos con una profesión, un modelo de vida, una religión, una política y cuando empiezan a tambalear todas estas cosas lo sentimos. Lo que hace la experiencia de estar muriéndose en realidad, la muerte física, es que nos confronta de una manera directa con todas las creencias y es por eso que experimentar la posibilidad de morirse le cambia a uno la percepción de todas las demás pequeñas muertes que vienen ahí.

¿Qué tan malo es ignorar las enfermedades y la muerte?

Lo fundamental es ver que existe la muerte, como la vida y tal vez el negar la existencia de la muerte, como lo hace el avestruz metiendo la cabeza debajo de la tierra, no lo exime de ser devorado por una fiera. No quiero decir con esto que debemos atraer la muerte en el lenguaje cotidiano, sino que debemos poderla incluir en el lenguaje de la vida y aprender a dejar morir cosas que no tienen sentido. Lo mismo pasa con la enfermedad. Un hipertenso no se toma la presión arterial porque piensa que así no le va a ir mal y sí, un diabético no se toma la glicemia entonces su diabetes puede descontrolarse. Yo creo que lo más importante en la vida se llama honestidad con uno mismo, o sea reconocerse uno desde un punto de vista.

En un país con tantos homicidios, tanta violencia, nos enfrentamos a personas que no quieren hablar del tema y eso no lo soluciona. Este es un tema importante de tocar en la mesa del comedor, en la vida y la experiencia es que la gente que se está muriendo descubre más vida cuando afronta el tema. Cuando una persona descubre toda la vida detrás de esa idea de la muerte, cambia su vida.

LOS CONTRASTES

  • Juan José DazaCountry Manager de Buscalibre Colombia

    “Este libro ha tenido una buena acogida dentro de su categoría como todos los libros del autor, que tienen un comportamiento en venta muy buenos y se mantienen en el tiempo”.

No es por lo que puedas vivir más allá sino lo que vivas acá, lo que hagas en paz. Hay que descubrir tu día, vivir tu vida, aprovechar tu día, eso es lo que tenemos.

¿Cómo aceptar la diferencia entre aceptación y resignación?

Cuando uno se resigna , es víctima de un acontecimiento y no es capaz de actuar. Está abatido por esa condición y está inhibido de poder ejercer una decisión frente a eso. A los seres humanos no nos gusta la realidad, por eso vivimos llenos de hipótesis de cómo debería ser la vida, de cómo es la muerte, planes, etc., estamos viviendo de un tiempo que no existe.

En cambio, en un lecho de muerte la gente se reconcilia con la vida. Resignarse es no tomar acciones consientes frente a los hechos porque sentimos que lo que ocurrió nos supera. Aceptar es ver que lo que ocurrió es real sin quererlo maquillar y sobre esos hechos empezar a actuar.

¿Cuándo hay que luchar y cuándo hay que aceptar?

Cuando uno tiene una experiencia de supervivencia tiene que luchar. La lucha es supervivencia, la lucha es un esquema de nuestra biología para sobrevivir, es huir o atacar. Entonces la lucha por un corto periodo de tiempo y con un sentido de supervivencia tiene sentido, pero no por largo tiempo.

Los pacientes terminales que saben que van a morir dejan de luchar y empiezan a vivir porque la lucha es un esfuerzo agotador. Si tú tienes que sobrevivir, bienvenida la lucha, pero si ya no hay que sobrevivir, hay que vivir. Uno ve pacientes terminales en su lecho de muerte reconciliando relaciones de 20 años, pero sobre todo experimentando algo que es mucho más bello y es la autenticidad. Si estoy dispuesto a morirme hoy, voy a vivir intensamente. Cuando la gente está dispuesta a morirse, no a suicidarse o buscar la muerte, está rechazando la muerte, pero recibiendo a la vida, eso es vivir a plenitud.

En el libro también habla de la diferencia entre la voluntad y el deseo. Explíquenos estos conceptos y cómo nos ayudan...

El deseo generalmente nace de una carencia, yo tengo ganas de esto, en cambio, la voluntad es una acción. Si tu no quieres caminar, no caminas, pero mientras caminas estás haciendo tu voluntad de caminar. Los pacientes terminales dejan de tener deseos y empiezan a tener algo muy bonito, gratitud.

Yo insisto, la vida es simplemente lo que estoy sintiendo, la realidad y cuando empiezo a verla con naturalidad y aceptarla, empiezo a disfrutarla, cuando quiero que no sea como es, empiezo a sufrirla y la cosa no es resignarse, sino vivir con lo que es, no ilusionarse; esto es lo que hay, ¿qué voy a hacer?

¿Cómo pelear con la ansiedad que produce la muerte?

No hay que pelear. Si cada noche te preguntas qué pasa si muero ahora y haces el ejercicio a consciencia, luego de un tiempo empiezas a sentir una paz infinita. Cuando una persona logra hacer eso, descubre que hay mucha más vida. Cuanto dejas el miedo te das cuenta de que hay una vida más allá de la muerte