Ricardo Silva Romero lanzará su nuevo libro como un recordatorio de unión para una sociedad que se fracturó después del plebiscito

Margarita Coneo Rincón - mconeo@larepublica.com.co

El escritor colombiano Ricardo Silva Romero lanzará en medio de la pandemia su nuevo libro, ‘Río muerto...’, que trae a colación las historias del conflicto armado nacional. Silva habló con LR sobre el título que estará en librerías el 20 de mayo y comentó su percepción del manejo de la situación actual.

¿Cuál es la historia de esta novela?

Es una novela corta de 156 páginas que cuenta una historia que sucedió en 1992. Narra la historia de una familia a la que le matan su padre en un pueblo del nororiente de Colombia y luego del asesinato la familia entera pierde la cabeza y es eso lo que se encuentra en el libro.

Recrea por medio de la ficción un caso de la realidad que me contó una de las personas que lo vivió y me pidió que lo contara, pero con el cuidado de convertirlo en cualquier caso y que lo volviera una novela. Que este género implica que los personajes se parecen mucho a los reales y que todo es muy similar.

¿Cómo se retrata el pasado de nuestro país? ¿Aún lo estamos viviendo?

Esto sucede en 1992 y puede que ahora parezca lejano, pero lo que se cuenta ahí es justo lo que está pasando. Son lugares rodeados por donde pasa la droga y donde es difícil que llegue el Gobierno. Y para mí lo interesante de revivir la historia, es por un lado un tema personal, porque cuando la escribí estaba en el duelo de la muerte de mi papá y pensaba en no morirme para no dejar solos a mis hijos y eso me conectó mucho con la historia. Y ahora que lo veo me parece claro que estaba contando una historia de nuestra tierra y me parece la mejor manera en ponernos de acuerdo. Creo que la ficción es una especie de tierra de nadie donde se pueden encontrar todos los puntos de vista a través de una historia y creo que ahí hay una oportunidad de reconciliación.

LOS CONTRASTES

  • Felipe Ossa Gerente general de la Librería Nacional

    “Es un escritor de mucha calidad y oficio literario, es muy dedicado y tiene ya sus seguidores. Con base en su calidad, supongo que su libro será tan bueno como los otros”.

¿Para qué tipo de púbico está pensado el libro?

En mi caso yo siempre tengo en mente alguna persona a la que le escribo y este caso era a esta generación hecha de varias generaciones. Esa que enfrentó el Plebiscito por el Acuerdo de Paz, y que tuvo esa sensación de fractura de la sociedad, que además era artificial y muy conveniente para el ejercicio de la política; entendida como un juego electoral. Me parece que ahí se creó una generación de generaciones.

En ficciones como esta novela, todos podríamos estar de acuerdo en que no puede ser sino un fracaso humano que a unos niños les asesinen a sus partes en la puerta de su casa, como pasa en esta novela; es algo en lo que podría estar de acuerdo la gente que votaría sí y la que votaría no.

El propósito es crear una tierra de nadie. Mi interés es decir que siempre en las guerras hay un lugar que se llama la tierra de nadie y es donde no pertenece ninguna trinchera, en donde se encuentran los dos ejércitos.

¿Fue difícil escribirlo?

Es justamente la clase de historia que muchas veces negamos. Hay una manía colombiana que a mi me fascina y es decir que aquí ya se han contado muchas historias de violencia; y eso no es cierto. Cuando se ha hecho, es porque nunca ha sido clara la justicia para nuestra violencia, nunca ha terminado en justicia, solo ha sido así en el terreno de la ficción. Nunca será suficiente narrar y presentar lo que pasó mientras siga habiendo una especie de contador de muertos diarios, como en los últimos años ha pasado con desmovilizados y líderes sociales. Esas son cifras de una sociedad que no ha mirado a los ojos a su violencia.

¿Cómo ve la situación actual de la pandemia?

Yo lo que veo es que el pulso ha llegado a un punto muy importante: a un estado casi que chiquito, más que a uno grande que asuma que el país tiene que ir a algún lado. Lo que demuestra esta situación es que en estos casos, como una pandemia, es mucho más valioso un estado fuerte que uno práctico tomando las decisiones.