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El panorama actual no es alentador para el mandatario, a quien por estos días Joe Biden supera por siete a diez puntos

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Un discurso no programado en el que arremetió contra los demócratas por querer “robarse las elecciones” marcó la primera aparición del Presidente Donald Trump en la Convención Nacional Republicana, inaugurada ayer y en la que el mandatario fue nominado oficialmente para ser reelecto el 3 de noviembre.

El panorama actual no es alentador para el mandatario, a quien por estos días Joe Biden supera por siete a diez puntos, dependiendo de la encuesta.

Según el director de investigación del Centro Global de Gestión Política de la Universidad de George Washington, Michael Cornfield, esto significa que “Biden entró en la Convención (Demócrata) con la mayor ventaja de cualquier rival a un titular presidencial en los últimos 52 años, cuando comenzaron las encuestas confiables”.

Pero no por esto la oposición puede cantar victoria. El director del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica (Ceiuc), Jorge Sahd, plantea que la elección “aún está en desarrollo” por la pandemia y las expectativas económicas.

Un sondeo elaborado por el think tank estadounidense Pew Research Center reveló que el 79% de los participantes identifica la economía como un factor que determinará su voto, seguido del sistema de salud, y luego de los nombramientos en la Corte Suprema. Otros temas decisivos serían la pandemia, el crimen y violencia, la política exterior y la violencia policial.

En este escenario, Cornfield indica que Trump conserva el apoyo de votantes rurales, menos educados, mayores, blancos, hombres y religiosos, pero que estaría perdiendo a mujeres, y además “enfrenta una feroz oposición” de votantes urbanos, más educados, más jóvenes, no blancos y no religiosos.
A juicio del académico, entonces, “su base se está erosionando gracias a la percepción de que manejó mal la pandemia. Los efectos indirectos en la economía -excepto el mercado bursátil- empeoran la posición de Trump”.

En una línea similar, la directora del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, Dorotea López, agrega que “sin duda Trump tiene un voto duro conservador del cinturón más golpeado por la globalización, los grupos racistas norteamericanos y antiinmigrantes”.
Dicho grupo “aparentemente sostenía su voto por la mejoría económica”, dice la experta, por lo que podría cambiar su decisión por el debilitado panorama económico y el cuestionado manejo de la pandemia de la administración Trump, advierte.

Sólido apoyo constante
Durante su mandato, el presidente “ha logrado mantener una base fiel de apoyo sólida, del orden de 40%”, explica Sahd, algo que respalda un informe de Pew Research Center que dice que Trump experimentó un “ligero aumento en los índices de aprobación” al comienzo de la crisis, pero que sus índices se han estabilizado en los niveles previos a la pandemia.

Si bien advierte que todavía queda camino por recorrer hasta los comicios, el director del Ceiuc afirma que “Trump en general va a mantener el apoyo de los grupos que nítidamente lo apoyaron en la elección pasada”, es decir, personas blancas, por regla general sin títulos universitarios y en términos globales, hombres. Incluso, dicha base se podría reforzar si mejoran las expectativas económicas, plantea Sahd.

¿Capital social?
Dos académicos de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), plantean que más allá de grupos específicos, “los bajos niveles de capital social conducen al éxito electoral de los movimientos populistas”, lo que se evidenció en la elección de 2016.

El estudio “¿Quién votó por Trump? Populismo y capital social”, afirma que el capital social, medido por membresías en organizaciones cívicas, religiosas y deportivas o por la confianza generalizada, se correlaciona “significativamente” con el porcentaje de votos para actual presidente en dichos comicios.

Uno de los autores es Romain Wacziarg, quien de cara a las elecciones de este año advierte que “no creo que la composición del electorado haya cambiado fundamentalmente”. “La política estadounidense se encuentra en una fase muy polarizada, las preferencias políticas se han mantenido muy estables durante el transcurso de la administración Trump, por lo que no me sorprendería que se dé que los lugares con bajo capital social vuelvan a tender a votar por él”. Pero esto, advierte, no aseguraría la reelección.