El gobierno está actuando como intermediador con el sindicato, dado que la figura de contrato no es reconocida en la legislación local

Diario Financiero - Santiago

Por estos días, Aerolíneas Argentinas realizó un muy publicitado vuelo a Shangái en búsqueda de insumos médicos. Un viaje de 55 horas que ha sido seguido de cerca por los medios y las redes sociales. La cobertura ha tenido un tono épico: pilotos y tripulantes que van en plan de salvar a los argentinos y hasta la escala en Auckland recibió cobertura mediática.

Es de los pocos vuelos que aún hay en Argentina, ya que el cierre de fronteras y la cuarentena han sido muy estrictos. Solamente se permite la llegada de 300 o 400 argentinos diarios repatriados por vía aérea, y líneas comerciales que le siguen en participación de mercado, como Latam Argentina, están casi completamente en tierra.

El gobierno puso como fecha de término el 30 de abril, pero en la industria se cree que los permisos para volar se retomarán de manera muy lenta, al igual que la actividad general. Para hacerse una idea, en Argentina el Congreso está cerrado completamente y no funciona ni siquiera parcialmente de manera remota, y los bancos sólo atienden a sus clientes una vez por semana por turnos de acuerdo al último número del RUT.

Hay días en que no hay un solo vuelo de Latam Argentina. En este escenario, la filial está en un momento complicado. El brazo trasandino arrastra pérdidas -según sus memorias- por al menos cuatro períodos y sus ejecutivos en Buenos Aires están dando la pelea para el problema que se les avecina en dos frentes: el laboral y la reducción de los costos de tasas; y la rebaja de otros pagos al Estado por impuestos y la operación en aeropuertos.

El problema del anexo de contrato
A diferencia de Chile, el 90% de un total de 2.200 trabajadores de Latam Argentina no aceptaron el acuerdo de rebaja del 50% de su sueldo. El rechazo se da en el marco del sistema laboral local que restringe la negociación individual de la empresa con sus colaboradores.

“Aquí no existe lo que en Chile llaman un anexo de contrato”, señaló la coordinadora de las redes sindicales de Aviación Civil para la Federación Internacional del Transporte y miembro de Latam, Dina Feller.

La dirigente explicó que allá se contempla un sistema de negociación “por rama”, es decir que, pese a que el colaborador firma un contrato con su empleador, hay un convenio colectivo que agrupa a todos los sindicatos en una sola entidad interempresa, donde es el organismo el que decide la vía que seguirán sus afiliados.

“Si hay una modificación en tus condiciones de trabajo, como rebajar el sueldo a la mitad, esta negociación se debe hacer a través de sus sindicatos”, señaló Feller.

No hay muchos otros caminos, ya que el 17 de marzo las autoridades decretaron una suerte de prohibición de despidos, después de haber intentado contenerlas vía la exigencia de una doble indemnización en tiempos de crisis.

Por esta razón, cuenta la dirigenta, el jueves de la semana pasada la aerolínea de la familia Cueto y sus colaboradores fueron citados por el Ministerio del Trabajo para evaluar una propuesta laboral diferente, dado que en estos casos es el propio gobierno el que interviene en las conversaciones. Pero según relatan fuentes que participaron en la instancia, las partes no están ni cerca de encontrar un punto medio.

Fuentes cercanas a la compañía aluden a que la paralización total por varios meses es imposible de enfrentar financieramente sin hacer ciertos cambios. Los sindicatos están en una posición pública dura y resienten que se les amenace con que la empresa deberá dejar el país y que presione para conseguir rescates financieros.

El sindicato de Latam en Argentina explica que no planean firmar un acuerdo en el corto plazo por la falta de claridad en la información. Según Feller, “ellos no dicen a quiénes les rebajarán su sueldo a la mitad, y a quiénes los suspenderán. No dan detalles”, acusa.

Tampoco saben cómo se aplicara el sueldo ético en su caso porque, con el alto porcentaje de inflación que arrastra Argentina en los últimos años, esta condición los pondría en desventaja frente al resto de los operadores. “¿Es en dólares o en pesos?, no sabemos nada”, dice.

Al interior de la aerolínea argumentan que están buscando todas las posibilidades de negociar, pero aunque hay grupos de trabajadores al interior de la empresa que entienden el contexto, el marco legal dificulta estos acuerdos.

La próxima reunión será esta semana, pero aún no precisan el día.

Presión para flexibilidad laboral en aumento
Analistas políticos consultados explican que la negativa del gobierno de Alberto Fernández a abrir caminos de alivio a las empresas afectadas por la estricta cuarentena responde a que "la Casa Rosada siente hoy que está manejando la pandemia". Esto, agregan, podría cambiar cuando se acerque fin de mes y las compañías no puedan pagar los sueldos. La Unión Industrial Argentina acaba de hacer público un sondeo a más de 600 empresas, de las cuales un 87% declara que tiene serios problemas para cumplir con los salarios de sus empleados.

El gobierno ha presentado medidas para garantizar créditos -a los que según la encuesta solamente accedieron dos de cada 10 empresas en problemas-, pero el escenario financiero del Estado está complicado e incluso estos próximos días hay vencimientos internacionales que vuelven a instalar el fantasma del default. Las empresas dicen que es necesario avanzar en una fuerte flexibilización laboral por estos meses.