El Banco Mundial espera que la tasa de pobreza extrema afecte a 9,1% de la población con 115 millones de nuevos pobres

Laura Sofía Solórzano C - lsolorzano@larepublica.com.co

Erradicar la pobreza extrema es uno de los objetivos persistentes de los gobiernos del mundo, sin embargo, la pandemia cambiaría por completo el panorama y causaría un retroceso de tres años en los avances conseguidos.

Según la más reciente versión del “Informe sobre pobreza y prosperidad compartida” que emite el Banco Mundial (BM) cada dos años, la tasa de pobreza extrema llegaría a los niveles de 2017, afectando entre 9,1% y 9,4% de la población global.

La entidad espera que para cierre de 2020 entre 88 millones y 115 millones de personas caigan en pobreza extrema, cifra que alcanzaría 150 millones de personas para 2021. El BM determina que una persona se encuentra en esta condición cuando gana menos de US$1,9 al día.

Sin duda, el panorama cambió por completo para los gobiernos, pues antes de la pandemia se esperaba una tasa de pobreza extrema de máximo 7,9%, y una erradicación completa para 2030. Ahora, según comentó el presidente del Grupo Banco Mundial, David Malpass, el impacto del covid-19 y la recesión mundial podrían impulsar a 1,4% de la población a caer en esta condición.

Un punto preocupante sería que 82% del total de personas que caerán en pobreza extrema se localizarán en países de ingresos medios, además, el BM encuentra un aumento en las cifras en sectores urbanos, aún cuando la pobreza solía localizarse en sectores rurales.

“Un efecto colateral de la pandemia es que ha afectado de manera desproporcionada a la gente de menores recursos debido a que son los que más sufren con las restricciones que ha puesto la autoridad sanitaria. Hay mucha gente en los sectores de bajos ingresos que si no sale a trabajar de manera diaria no recibe ingresos y ellos son los más afectados con el confinamiento”, comentó el decano de la Facultad de Economía (Facea) de la Pontificia Universidad Católica de Chile, José Miguel Sánchez.

El decano también comentó que para afrontar esta problemática los gobiernos deben focalizar la ayuda fiscal en esos grupos vulnerables. Por su parte, Mateo Ramírez, economista y docente de la Universidad de La Sabana señala que otro punto que deben tener en cuenta los gobiernos es la informalidad.

“Los trabajadores de cuenta propia, o empleadores particulares, son extremadamente dependientes a la situación del comercio, del día a día, y una situación como la pandemia los afecta fuertemente al no tener una seguridad social o un contrato estable”, añade Ramírez, quien también señala que este panorama puede causar un aumento en el desempleo y una disminución en el consumo.

Precisamente, entre las proyecciones del BM se encuentra una disminución en la prosperidad compartida, en la que el crecimiento de los ingresos del 40% más pobre de la población de un país se estancará o contraerá entre 2019 y 2021 como resultado de la recesión.

Estas nuevas cifras proyectan un crecimiento menos inclusivo para las naciones, pues, mientras de 2012 a 2017 la prosperidad compartida se incrementó en 74 de las 91 de las que hay registro cerca de 2,3%, el impacto de la pandemia en este rubro causaría una recuperación que impulse la desigualdad.

LOS CONTRASTES

  • José Miguel SánchezDecano Facea U. Católica de Chile

    “Los sectores de bajos ingresos son los más afectados con el confinamiento y las restricciones, luego no es sorpresa que la pobreza haya aumentado tanto”.

  • Mateo RamírezEconomista y docente de la U. de La Sabana

    “Como señalan las proyecciones del Banco Mundial claramente el número de pobreza extrema va a aumentar, es un patrón común que tienen estos países”.

El informe del BM confirma lo que dicen los expertos, y señala que a lo largo de la crisis la población que ya era pobre ha sido la más afectada, además de sufrir una reducción considerable en sus ingresos, lo que ocasionará que personas que se encontraban en el límite ahora caigan en la pobreza extrema.

Frente a los retos que tendrán los gobiernos y las soluciones que deben implementar, Banco Mundial plantea que se debe estar preparado para la realidad económica que llegará después de la pandemia.

“A fin de superar este duro revés para el avance del desarrollo y la reducción de la pobreza los países deberán prepararse para una economía diferente tras el covid-19 permitiendo que el capital, la mano de obra, el personal especializado y la innovación se trasladen a nuevos sectores y empresas”, comentó el director de la entidad, David Malpass.

Para llevarlo a cabo Malpass reiteró la disposición que tendrá el Grupo Banco Mundial, para ayudar, principalmente, a los países en desarrollo en este proceso de crecimiento económico y la búsqueda de respuestas a los impactos que deje la pandemia, siempre teniendo en la mira una recuperación sostenible e inclusiva.

Las implicaciones de los nuevos pobres y los sectores más afectados
El informe del Banco Mundial señala que además del incremento en la tasa de pobreza extrema en todos los países del mundo, la reducción de los ingresos amenaza con ser duradera.

Entre los nuevas matices de esta crisis, la entidad encontró que los trabajadores de la construcción, la manufactura y los servicios informales serán los más afectados, además, de que las economías inclusivas serán más difíciles de conseguir.

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