En el foro digital de Asofondos, los expertos hablaron de problemáticas en el diseño de los regímenes y de cambios en la población

Heidy Monterrosa Blanco - hmonterrosa@larepublica.com.co

En la primera jornada del foro virtual de Asofondos ‘Entendiendo el Futuro’, un panel de expertos analizó cuáles son los desafíos de los dos sistemas pensionales que operan en el país. Los participantes manifestaron que los salarios, la informalidad laboral e, incluso, el diseño de estos sistemas son aspectos que deben replantearse, pues no todos los colombianos logran pensionarse bajo la realidad actual.

En el panel participaron Piedad Urdinola, profesora asociada de la Universidad Nacional; Marcela Meléndez, economista jefe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud); Julián Parra-Polanía, investigador principal del Banco de la República, y Santiago Montenegro, presidente de Asofondos, como moderador.

En lo que se refiere al diseño tanto del régimen de prima media (RPM) como del régimen de ahorro individual con solidaridad (Rais), Meléndez indicó que estos tienen una correlación con la informalidad, pues en el país solo pueden cotizar a seguridad social quienes ganan el salario mínimo o más.

“El 50% de la población gana menos del salario mínimo, entonces tenemos un sistema que por definición está excluyendo a la mitad de la población de la formalidad”, mencionó.

Además, la economista destacó que hay otro problema evidente de diseño cuando una persona quiere formalizarse, pues los aportes están diseñados de tal manera que si el trabajador gana un salario mínimo, su aporte es mucho más alto que si gana un poco más de este.

“Quien gana un salario mínimo cotiza sobre este, y luego hay una escala según la cual las personas aportan un salario mínimo hasta que el 40% de su ingreso es igual al salario mínimo”, explicó.

En cuanto al RPM, Parra-Polanía mencionó que en el más reciente estudio de pensiones realizado por el Emisor, se encontró que más de la mitad del monto de la pensión que recibe una persona que se pensiona con más de un salario mínimo en el RPM está subsidiado.

“Esto lo que nos está mostrando es que cada pensionado en ese régimen retira del sistema muchísimo más de aquello con lo que está contribuyendo y que se requieren unos impuestos para financiar esas pensiones”, explicó, a lo que agregó que parte de esos impuestos los pagan personas vulnerables.

Otro de los retos del RPM es que la población colombiana está envejeciendo, así que la pirámide poblacional está cambiando de forma. De hecho, según las estimaciones, el bono demográfico comenzará a llegar a su fin en 2030, pues los mayores de 40 años crecen sostenidamente desde esa fecha.

LOS CONTRASTES

  • Santiago MontenegroPresidente de Asofondos

    “Ha habido una transición demográfica y envejecimiento de la población. Antes, por cada 11 trabajadores había un adulto mayor. Hacia 2050, habrá 2,5 trabajadores por cada adulto mayor”.

Urdinola destacó que si las mujeres que son amas de casa se integran al mercado laboral y si los inmigrantes venezolanos se formalizan, el bono demográfico puede extenderse por más tiempo.

Por último, Meléndez se refirió a que se debe reconsiderar el salario mínimo como métrica, pues genera distorsiones, ya que no solo más de la mitad de los colombianos gana menos de este monto, sino que cuando el salario mínimo aumenta, el ahorro necesario para lograr pensionarse es más alto.

Automatización no siempre es productividad
En el foro digital también participó el economista Daron Acemoğlu, quien hizo una presentación en la que resaltó como la aceleración de la automatización y de la adaptación de la tecnología ha reducido los puestos de trabajo y no ha incrementado la productividad. El economista resaltó que el uso de tecnología beneficia a una población envejecida, pero tampoco se puede llevar al punto de que desplace y reemplace a la fuerza laboral joven. Para Acemoğlu, se debe llegar a un equilibrio en el que los robots y la inteligencia artificial complementen el trabajo y ayuden a mejorar la productividad de las economías.