De acuerdo con el Dane, el número de trabajadores en esta condición llegó a 5,7 millones de personas entre septiembre y noviembre de 2019

Adriana Carolina Leal Acosta

Quibdó, Tunja y Santa Marta son las ciudades en las que más se redujo el porcentaje de trabajadores informales del país, de acuerdo con los registros del Dane.

Lo anterior se concluye al comparar el más reciente informe, en el que se reportaron las cifras del trimestre septiembre- noviembre de 2019, con las del mismo periodo de 2018.

Según el documento, las tasas para 2019 en estas ciudades fueron de 54,8%, 42,4% y 62,2%, respectivamente, mientas que en 2018 fueron de 59,7%, 46,6% y 66,3%, también en ese orden. Así las cosas, la reducción de la informalidad en Quibdó fue de 4,9 puntos; en Tunja, de 4,2 puntos y en Santa Marta, de 4,1 puntos.

Sin embargo, en dos de los tres casos, al mismo tiempo que se reportó una caída en la informalidad, se registró un aumento en el desempleo.

Por un lado, en Quibdó, el desempleo entre septiembre y noviembre pasó de 17,6% en 2018 a 20,5% en 2019; y, en Santa Marta, pasó de 8,7% en 2018 a 12% en 2019. De ese modo, de este top, solo Tunja logró reducir los niveles de informalidad al igual que los del desempleo.

Lo sucedido con la capital boyacense, se podría deber, según Iván Jaramillo, miembro del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, a que ha mejorado la calidad de los empleos creados y a un efecto estacional positivo, que usualmente se registra durante los últimos meses del año, cuando el desempleo se reduce entre 0,5% y 1%, generalmente.

No obstante, el caso de Quibdó y Santa Marta, según Jaramillo, sí responde a una reacción al complicado panorama del mercado laboral, en la que se ve una reducción de la informalidad porque menos gente está trabajando.

LOS CONTRASTES

  • Iván JaramilloDirector del Observatorio Laboral Universidad del Rosario

    “Los criterios de medición de la informalidad deberían ser rediseñados hacia estándares de trabajo decente, es decir trabajo con derechos, protección social y diálogo social”.

En cuanto a las demás ciudades, las que lideran la lista con el mayor porcentaje de trabajadores informales son Cúcuta, con 70,7%; Sincelejo, con 65%; Riohacha, con 59,6%, Montería, con 59,5%; Valledupar, con 58,6%; Villavicencio, con 57,6%; Pasto, con 56,9%; Armenia con 56,7% y Bucaramanga, con 56,5%.

El promedio nacional fue de 47,2%, lo que corresponde a 5,7 millones de personas, aproximadamente, lo que significó una reducción frente al mismo trimestre de 2018, cuando la cifra fue de 48,1%.

En cuanto al promedio de las 13 ciudades principales, el dato fue de 46,2%, 0,7 puntos menos que en 2018.

A su vez, Jaramillo advirtió que “los criterios de medición de la informalidad deberían ser rediseñados hacia estándares de trabajo decente, teniendo en cuenta los derechos de las personas, la protección social y el diálogo social. Además, hay que tener en cuenta que la teórica recuperación de la economía de Colombia se debe traducir en la disminución del desempleo, para lo que se deben tomar medidas de vigilancia, pues de otra forma es posible que vuelva a aumentar la informalidad laboral”, concluyó el académico.

Esta situación continúa siendo más frecuente entre las mujeres 

La proporción de hombres ocupados que eran informales en este periodo de 2018 fue de 44,5%, mientras que esta participación para las mujeres fue de 48,2%. En el mismo periodo del año anterior, las cifras de hombres trabajando sin garantías de seguridad social fue de 45,7% y de mujeres, 48,3%.

De hecho, la tasa de desempleo en este trimestre también fue más alta para las mujeres, pues la cifra llegó a 12,6%, mientras que para los hombres fue de 7,6%. Expertos recomiendan diseñar políticas públicas con enfoque de género.