lunes, 15 de julio de 2013
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Natalia Cubillos Murcia - ncubillos@larepublica.com.co

De acuerdo con la última encuesta Gallup, 49% de los ciudadanos creen que la economía está empeorando.

Esta no es una situación exclusiva de las dinámicas internacionales, pues Jorge Iván González afirma que se debe en gran medida a que la educación en economía no responde a las necesidades reales.

Lo más importante para el analista es que “no se puede hacer un análisis costo-beneficio para tomar decisiones importantes, por ejemplo para hacer carreteras, descontaminar el río Bogotá o preservar los páramos, simplemente hay que hacerlo”, tampoco se pueden privilegiar los balances contables sobre la generación de empleo y la erradicación de la pobreza.

Los ‘lunares’ tienen asidero en cómo desde el pregrado se enseña la economía. Dice que se ha automatizado la teoría a los libros de texto y no a la lectura directa de los autores; además se ha perdido la interdisciplinariedad; la macro y la micro no tienden puentes, sino se enseñan de manera independiente y desconectada; y persiste el conservatismo de la enseñanza.

Pero muchos de estos ‘lunares’ se deben a las dinámicas del mercado laboral, aseguró Carlos Alberto Jaimes, docente de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. “Se ha venido abandonando el estudio de corrientes alternativas, así como la historia de los hechos y el pensamiento económico”. Así mismo, agrega, Eduardo Sarmiento, de la Escuela de Ingeniería Julio Garavito, es que se están enseñando teorías que ya han sido controvertidas por la realidad.

Cuatro de las universidades más prestigiosas del país defienden su programa académico y resuelven la duda de en qué se están enfocando los 48.447 estudiantes de economía que se graduaron desde 2001 y más de los 6.730 ostentaron un salario promedio de $1,9 millones recién egresados en 2011.

Gustavo Tobón
Decano de economía de la Universidad Javeriana

“En la enseñanza de la economía como de otras áreas la teoría debe aplicarse en la vida real”, aseguró Tobón. Aún así señala que los libros de texto son la base de los primeros cursos de los estudiantes y progresivamente, una vez impuestas las bases se van incluyendo seminarios que permiten la profundización en autores y discusiones. Además, destacó, que la separación entre macro y micro, no es dañina como lo señala González, si no se desconocen los puentes que existen entre las diferentes áreas de la economía y recalcó que este es un tipo de metodología de enseñanza. Así, el problema de la aplicación en la vida real, afirmó que aunque hay economistas que no saben invertir riqueza, la mayoría saben escoger inversiones seguras y rentables. “El problema es las decisiones de orden nacional suelen ser más políticas que económicas”.

José Guillermo García
Decano de economía de la Universidad Nacional

“Más conveniente sería que los programas académicos fueran diversos, pero consistentes y de alta calidad en vez de replicar una sola perspectiva, que siendo útil es muy insuficiente”, afirmó García. Destacó además que lo que se puede fortalecer el trabajo epistemológico y su pertinencia, para evitar caer en pensamientos únicos y mitos como ocurre con la realidad socioeconómica. El Decano afirmó que en este sentido a la profesión en el país le hace falta una apertura de pensamiento para diseñar políticas de largo plazo. Un ejemplo de ello, es que, a pesar que el diseño de las reglas de juego básicas para el funcionamiento de la economía moderna aún no está resuelto en el país, los programas carecen de fuentes teóricas como la economía institucional y sus desarrollos, para tratar de dar una luz sobre este aspecto.

Hernán Jaramillo
Decano de economía de la Universidad del Rosario

“En el sector público es de maximizar el bien público, incluso cuando en este camino se pueda afectar el bien particular”, sostuvo Jaramillo. Además afirmó que el análisis costo beneficio es técnico y la herramienta para que el economista se pueda adaptar a la realidad cambiante, por lo que está en total desacuerdo con el planteamiento de González. Además destacó que “los economistas contribuyen a la política pública pero no son responsable de las decisiones políticas”. Por otra parte, asegura que en la enseñanza básica los libros de texto son fundamentales, pues plantean la base para que los estudiantes lleguen con argumentos fuertes a los cursos avanzados donde el libro de texto casi desaparece y sobre la separación entre la macro y la micro, sostuvo que esa separación se ha venido dando desde los 60.

Andrés Álvarez
Vocero de la decanatura de economía de la Universidad de los Andes

“La economía académica contemporánea produce pocos libros y lee pocos libros. La mayor parte de la producción académica se hace a través de artículos en revistas especializadas”, destacó Álvarez, pero advirtió que no por ello es positivo, pues no se le puede exigir a estudiantes sin conocimientos profundos, sin las herramientas básicas. Además señaló que es contradictorio pedir la lectura de grandes autores, que produjeron teorías abstractas, e inmediatamente reclamar realismo. Por otro lado, sostuvo que por una exagerada tendencia a mezclar los problemas de la macro y micro que los economistas han perdido la capacidad para entender los fenómenos como la crisis, por lo que, recomienda el vocero, se debe fortalecer en el pensum el estudio de estas situaciones de quiebre.