Según indicaciones del Gobierno Nacional este sector podrá reabrir desde el 11 de mayo cumpliendo protocolos de bioseguridad

Laura Sofía Solórzano C - lsolorzano@larepublica.com.co

Durante el aislamiento preventivo por la pandemia, la literatura reafirmó su papel de acompañante primordial en la vida de las personas. Sin embargo, para acatar las medidas sanitarias decretadas las librerías han permanecido cerradas.

Esto ha llevado a los libreros a crear alternativas para fomentar las ventas, como el servicio de domicilio, la promoción de la lectura en redes sociales, los encuentros en espacios virtuales y diferentes campañas para recolectar donaciones.

“Lo que se ha hecho es adaptarse a los medios digitales por medio de eventos virtuales, y así ir incentivando la compra. Comprendemos que la actual situación es un reto para la economía de todos por lo que estamos manejando ciertos libros con precios especiales”, comentó Yeison Sánchez, vocero de Tragaluz Editores.

A pesar de que las redes sociales han ayudado a mantener el contacto con los lectores y las ventas virtuales se han incrementado, Felipe Ossa, Gerente de la Librería Nacional señaló su preocupación por las pérdidas. “Las librerías, como todo el comercio, estamos al borde del colapso. Nos hemos dedicado a mejorar la venta por nuestra página, pero si no se abre la economía es el derrumbe”, concluyó el librero mayor de Colombia.

Frente a esto, según indicaciones del Gobierno Nacional, a partir del próximo 11 mayo este sector podrá volver a operar siempre que se cumplan los protocolos de bioseguridad establecidos.

Sin embargo, el panorama no es del todo positivo para el gremio. “Es un consuelo que nos permitan una reapertura, pero lo cierto es que la gente se va a abstener de salir durante un periodo y eso se va a notar”, señaló Santiago Díaz, librero de la Librería Central de Bogotá.

Santiago Aguirre, presidente de la junta directiva de la Asociación Colombiana de Libreros Independientes señaló que la reapertura no solo depende de los protocolos sino también, de los procedimientos que fijen los alcaldes de cada ciudad. “No es que llegue el 11 y todos podamos abrir, requerimos que las librerías cumplan los protocolos y saber realmente cuáles son”, concluyó Aguirre.