Aceptar que no somos el centro no nos disminuye; nos humaniza de otro modo. Nos enseña que la vida, la técnica y la materia no son dominios separados, sino corrientes que se tocan, se mezclan y se transforman unas en otras
La exposición atemporal de Platón, como la de Maquiavelo en una columna anterior, nos explica las tendencias tiránicas y deseos sin ley ni pudor que se pueden leer en Gustavo Petro y su gobierno del cambio